CRÓNICAS Y MINIFICCIONES / MEMORIAS DE MI ABUELO

La Ermita de Santa Isabel, en mi niñez era un terregal, no había nada, era pura tierra; y ahí se instalaban los tablados de corrida de toros, los tablados de los circos.

En las ferias, que eran periódicas, se instalaban juegos mecánicos, carpas, carpas de teatro y de títeres. En las carpas a veces eran títeres, a veces era teatro, teatro popular, y esas eran nuestras diversiones.

Lo que a mí me fascinaba, cuando llegaba un circo, era ver cómo construían la instalación del circo, cómo instalaban las carpas. Para mí era un placer eso. Sabía yo que llegó un circo a La Ermita, me iba a ver cómo levantaban las carpas, cómo sembraban, jalaban las cuerdas y se iba parando poco a poco el circo. Eso me fascinaba mucho.

Me fascinaba también la construcción de los tablados -los llamamos tablados de corridas- eran con palos, con bejucos, unas construcciones muy mal hechas, peligrosas, porque se caían a veces. Eran endebles. Pero me fascinaba ver la construcción, cómo se hacían los espacios; Y en algunas carpas, no me acuerdo si había una carpa especial para títeres o eran las de las tandas, cuando ya salen directamente las personas, o era una carpa para una cosa y otra carpa para la otra, no me acuerdo bien. Pero había una especial de títeres, que me fascinó.

Me fascinaba no tanto ver el desempeño del tema, sino ver cómo estaban manejados los títeres. Yo me sentaba en primera fila y a veces me tiraba al piso para acechar y veía yo las manos de los que estaban manejando. Me fascinaba.

Entonces empecé a construir yo títeres y al principio fusilando incluso los guiones que tenían en la carpa y después empecé a poner mis propios guiones.

Al principio, también como tenían una parte de corrida de toros pues me fabriqué mis toros, mis caballos, con los jinetes, todo.

Yo los diseñé, yo los costuraba, Y los cuernos de los toros, hay un espino de una mata, que ya no me acuerdo cómo se llama que es como cuernos. Son los que iba yo a buscar a… Es hierba silvestre y eso es lo que le insertaba yo a mi muñeco, de toro.

Y luego, ya sabía yo cómo estaban los hilos, ya lo había visto, lo había yo fusilado, y construí mis títeres y luego hice una compañía, empresa de títeres, que íbamos incluso a los pueblos, a las haciendas, a hacer sesiones de títeres.

Joaquín de la Rosa Espadas

Licenciado en Artes Visuales, escritor y artista.