Se prohibirá a partir del año 2027 la producción de lámparas fluorescentes

Los países miembros de la Convención de Minamata, que regula el uso del mercurio, uno de los metales más tóxicos para los humanos, anunciaron que se prohibirá la producción de lámparas fluorescentes (que contienen mercurio) a partir de 2027, dos años más tarde de lo inicialmente previsto.

La convención, que acordó esta y otras 23 medidas la semana pasada en su quinto encuentro en Ginebra (COP-5), aboga por reducir la comercialización del mercurio en el mercado para proteger la salud humana y el medio ambiente.

Además, se acordó que las baterías que usan mercurio y las pilas de botón de óxido de plata y de zinc-aire –empleadas en relojes, básculas y otros dispositivos cotidianos– se eliminarán gradualmente para 2025, fecha para la que también se prevé prohibir el mercurio en la fabricación de cosméticos y poliuretanos.

Otra industria en la que los países hicieron avances para la eliminación del mercurio es la de los amalgamas dentales, un material de empaste que contiene aproximadamente un 50 por ciento de mercurio.

Para ello, se consideran varias estrategias, entre ellas la de excluir su inclusión en las pólizas de seguros médicos y en programas gubernamentales.

También se adoptó un nuevo enfoque para reducir el uso del mercurio en las minas de oro artesanal y a pequeña escala, consideradas el sector de mayor consumo de mercurio en todo el mundo, apostando por una mayor participación de los pueblos indígenas como principales comunidades afectadas por esta industria.

“Los pueblos indígenas y las comunidades locales son particularmente vulnerables a la exposición al mercurio y figuran entre los primeros en hacer frente a sus graves efectos para la salud y el medio ambiente”, aseguró Monika Stankiewicz, miembro del secretariado ejecutivo de la convención en la conferencia de prensa para la presentación de las conclusiones alcanzadas.

Entre las medidas para reducir las emisiones al medio ambiente, la convención acordó situar el umbral para los residuos contaminados o compuestos de mercurio en una concentración total de 15 miligramos por kilo

 La convención, que entró en vigor en 2017 tras ser ratificada por un total de 128 países, acordó también la creación de un grupo de evaluación cuya función es realizar un informe sobre los progresos alcanzados por el tratado desde su entrada en vigor.

Texto y fotos: EFE / Agencias