Arzobispo de Yucatán llama a valorar la esperanza por encima de lo material

La riqueza no es tener bienes materiales, sino estar en el reino de Dios, recordó el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, durante la Jornada Mundial de los Pobres, donde invitó a los fieles a reflexionar sobre el verdadero sentido de la esperanza cristiana y el valor espiritual de quienes viven en condiciones de carencia.

En su homilía dominical, Rodríguez Vega señaló que los bienes materiales pueden ofrecer comodidad, pero su importancia es pasajera. En cambio, subrayó, la esperanza fundada en Dios permanece, especialmente en quienes enfrentan situaciones de precariedad.

“El pobre puede convertirse en testigo de una esperanza fuerte y fiable, precisamente porque la profesa desde una vida marcada por privaciones y marginación; no confía en las seguridades del poder o del tener, al contrario, suele ser víctima de ellas. Su esperanza sólo puede reposar en Dios, nuestra primera y única esperanza”, expresó.

El arzobispo también retomó el llamado evangélico al desprendimiento:

“No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen y los ladrones perforan y roban; acumulen tesoros en el cielo, donde nada se pierde. La pobreza más grave es no conocer a Dios, y la peor discriminación hacia los pobres es negarles atención espiritual”, recalcó.

“El juicio llegará”, advierte el obispo auxiliar

Durante la misa dominical en la Catedral, el obispo auxilia, Mario Medina Balam, exhortó a la comunidad a recordar que Dios discernirá entre el bien y el mal, lo que representará salvación para los justos y condenación para quienes actúen con maldad.

“El Señor habla de persecuciones, guerras, revoluciones, terremotos, epidemias, hambre y señales terribles en el cielo; también de traiciones y odios entre parientes y amigos. Recordamos a sacerdotes, religiosas y laicos perseguidos o asesinados por su fe, incluso en nuestro país”, sostuvo.

Medina Balam afirmó que estos escenarios siguen presentes, como los conflictos entre Rusia y Ucrania, pero también situaciones propias de México.

“El crimen organizado ha provocado más muertes que muchas guerras; además cada año enfrentamos inundaciones y desastres naturales cuyos efectos son devastadores, y pareciera que el fin del mundo se acerca”, sentenció.

Por ello, llamó a la comunidad a prepararse espiritualmente para el encuentro con Dios.

“La muerte nos lanza a la espera de la resurrección gloriosa, pero también es antesala del encuentro definitivo con Cristo. La Sagrada Escritura enseña que existe un juicio particular después de la muerte y un juicio final cuando el Señor vuelva al fin de los tiempos”, finalizó.

 Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba