Arzobispo Rodríguez Vega hace un llamado a realizar buenas acciones

Los caminos de la vida deben ser claros y libres de maldad, especialmente en tiempos de Navidad y Año Nuevo. Por ello, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, hizo un llamado a la sociedad yucateca a realizar buenas acciones y trabajar por mejorar las condiciones de vida, desde el ámbito personal hasta el comunitario, siempre guiados  por la fe en Dios.

“Existen muchos caminitos de Adviento que ustedes pueden encontrar en internet para proponer a sus hijos y nietos, aunque también deben servir para los adultos, suelen ser un excelente recurso pedagógico para aprovechar al máximo este tiempo; además, cada uno podría trazarse su propio camino de Adviento con propósitos diarios o, al menos, semanales, de domingo a domingo”, dijo.

El arzobispo explicó que, durante los cuatro domingos previos a la Navidad, la Iglesia invita a profundizar en la virtud de la esperanza; este año, en el marco del Jubileo 2025, denominado “Jubileo de la Esperanza”.

“Sin embargo, esta esperanza cristiana no significa cruzarse de brazos, sino poner todo nuestro empeño en el cuidado de nuestra vida, familia, trabajo, incluso de nuestra sociedad, con la confianza puesta en el Señor, enderezando nuestros pasos hacia él”, señaló el prelado.

Abundó que, en la vida cotidiana, existen “ataduras que impiden caminar”, por lo que es necesario romper con ellas para avanzar hacia un mejor rumbo tanto personal como familiar.

“Hay que romperlas para, entonces sí, comenzar a caminar con alegría como Iglesia en salida misionera. En la segunda lectura tomada de la Carta a los Romanos, el apóstol San Pablo señala cuáles son las obras de las tinieblas ante las que los cristianos deben despertar para desecharlas. Dice el Apóstol: ‘nada de comilonas, ni borracheras; nada de lujurias, y desenfrenos; nada de pleitos ni envidias’. Estas son las cuerdas que amarran y no dejan avanzar en la vida cristiana”.

Asimismo, recordó que en Yucatán persisten altos índices de alcoholismo, un problema que genera pobreza, conflictos familiares e incluso violencia.

“San Pablo habla de comilonas, y por supuesto que la gula es una gran atadura para caminar en la vida cristiana, aunque también hay muchas formas actuales de ocuparse demasiado del cuidado del cuerpo, como las dietas o el gimnasio con exageración, que distraen de lo que es principal en la vida”.

Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba