Cinco mil 309 personas mordidas por perros en Yucatán en 2025

Una agresión canina, ya sea contra un niño o un adulto, puede dejar secuelas emocionales importantes en la vida, advierte un experto en psicología

Más de cinco mil personas fueron mordidas por perros durante 2025. En algunos casos las lesiones fueron leves, pero otras víctimas requirieron atención médica especializada debido a la gravedad de las heridas.

En fechas recientes, el maltrato hacia los perros ha sido ampliamente difundido en redes sociales. Sin embargo, especialistas recuerdan que muchos de estos caninos viven en situación de calle, ranchos y domicilios particulares, además de que la mordedura es un mecanismo natural de defensa.

De acuerdo con un informe de la Secretaría de Salud federal, en 2025 se registraron dos mil 738 hombres y dos mil 571 mujeres mordidos por perros; no obstante, el reporte no especificó la edad de las víctimas ni la gravedad de cada caso. En comparación, durante 2024 los servicios médicos atendieron a cuatro mil 573 personas por este mismo motivo.

El psicólogo, Edgardo Flores, advirtió que una agresión canina, ya sea contra un niño o un adulto, puede dejar secuelas emocionales importantes.

“Muchas veces las personas quedamos condicionadas por este evento y puede llevarnos a que rechacemos en posteriores situaciones futuras a tener una mascota en casa”, explicó el especialista.

Añadió que, aunque algunas agresiones no revisten gravedad física, el impacto psicológico debe ser atendido: “Si la situación no fue tan grave, es algo que se puede de trabajar a nivel psicológico; si hubiera sido grave, es algo que también a través de un proceso de sensibilización sistemática, la persona puede cambiar la forma de relacionarse con la condición”.

Flores mencionó que una mordedura puede derivar en consecuencias emocionales severas, como “el rechazo completo de los animales”, así como en trastornos traumáticos. Incluso —advirtió— puede provocar que “solo la presencia de un animalito le genere algún tipo de angustia, un ataque de pánico, una condición en la que sienta que está en total y absoluta amenaza”.

Por ello, la recomendación es fomentar una adecuada educación de los caninos y asumir la responsabilidad de su cuidado, garantizando una alimentación adecuada, un espacio digno para su desarrollo y una crianza basada en el respeto, evitando conductas que promuevan la agresividad.

Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba