Editorial de Peninsular Punto Medio

En un hecho inusual para el clima de la Península de Yucatán, la entidad vive una ola de frío que ha llevado a temperaturas mínimas históricas y ha desafiado las expectativas de una región caracterizada por su cálido clima tropical. Este miércoles 4 de febrero de 2026, por tercer día consecutivo se reportaron amaneceres con temperaturas que descendieron incluso por debajo de los 10 grados Celsius en varias localidades del estado, con registros tan bajos como 6.5 °C en Peto y valores generalizados de 7–12 °C en gran parte del territorio. 

Este evento no es un descenso térmico más. De acuerdo con reportes meteorológicos, la mínima de 3 °C registrada en la localidad de Muna el 2 de febrero marca un nivel de frío que no se veía en Yucatán desde hace más de 53 años. Este dato subraya la excepcionalidad del fenómeno climático actual, que se produce en un contexto donde los promedios históricos acostumbran a heladas aisladas y temporales breves, no periodos prolongados de heladez.

La causa de esta irrupción de bajas temperaturas es la llegada de una masa de aire polar asociada al Frente Frío No. 32, cuyos remanentes han mantenido el ambiente frío y se espera que el siguiente Frente Frío —el No. 33— prolongue este patrón al menos hasta el martes 10 de febrero, con efecto continuado sobre las madrugadas y amaneceres. 

Más allá de los números, el frío ha tenido impactos sociales que requieren atención pública y comunitaria. 

En definitiva, la ola de frío que hoy afecta a Yucatán es un llamado de atención: no solo por la rareza meteorológica en una región donde el calor domina la mayor parte del año, sino por la necesidad  de fortalecer la preparación social, los sistemas de alerta y la solidaridad entre comunidades para enfrentar, con resiliencia, fenómenos cada vez más frecuentes y extremos.