Angélica Araujo, nombre del precio político

La Glorieta del Paso Deprimido, como es conocida popularmente, se relaciona con un nombre: Angélica Araujo Lara, un personaje que representa para algunos el ejemplo de lo que una decisión equivocada trae como costo político, mientras que para otros es el “chivo expiatorio” del suceso.

Para Carlos Hornelas Pineda, catedrático y analista político en la Universidad Anáhuac Mayab, el suceso del 4 de julio de 2011 se convirtió en la “gota que derramó el vaso”, ante una serie de condiciones y comportamientos de su mandato basados en la soberbia.

-Podemos recordar que hubo durante ese mandato una serie de incidentes que ocasionaron enojo ante los ciudadanos, como fue el hecho de querer quitar árboles en sitios en donde la ciudadanía quería lo contrario. El incidente del paso deprimido fue la gota que derramó el vaso, y que al final ha tenido un costo político para Araujo Lara -dijo el especialista.

Para Miriam del Carmen Jure Cejín, dirigente de la Asociación Fundación Mujer A. C., el costo político de la obra, pero en especial del incidente para Angélica Araujo Lara, representa una “mala intención” de grupos contrarios a su administración por asegurarse en su momento de que fallara, pues el objetivo era recuperar la alcaldía de Mérida.

-Hay algo que se sabe muy bien en algunos sectores, pero no se habla de ello, se trata del hecho de que existen grandes cantidades de proyectos que proponen como necesidad urgente la construcción de otros pasos deprimidos en una ciudad que está rebasada. Esto existe, pero el Partido Acción Nacional simplemente, aunque sabe de la necesidad de estos pasos, no se atreve a proponerlos, porque temen que les pese, o bien, que con esa decisión confirmen la utilidad de la obra -expresó la también ex consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey).

Jure Cejín, quien reconoció su militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), aseguró que hoy existen más ventajas en la obra construida al norte de la ciudad, pero hablar de un proyecto similar a futuro representa un alto costo político que, simplemente, es inaceptable para cualquier político que aspire a un futuro en su carrera.

Texto: Iván Duarte
Fotos: Cortesía

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