SUR DEL ESTADO.– A una década de haber iniciado, la venta de ropa de paca en el sur del Estado se ha proliferado de manera exponencial, generando una severa competencia interna entre los propios comerciantes del mismo giro.
Lo que en un principio representó una fuente de buenos ingresos para quienes se atrevieron a emprender, fue rápidamente observado por otras personas. El éxito inicial motivó la apertura de numerosos negocios similares, saturando el mercado local.
Esta dinámica comercial ha evolucionado, generado una nueva plataforma de negocios a través de Facebook, donde las vendedoras utilizan transmisiones en vivo para mostrar sus productos.
Es común observar a emprendedoras realizando ventas directas en línea, en las que han perdido el miedo a las cámaras para anunciar sus prendas. En estas redes, se ha desarrollado un lenguaje particular con códigos para identificar ciertas piezas que se ofrecen a la clientela conectada.
Si bien estos negocios informales han generado una nueva opción de consumo, también han generado una seria competencia para los establecimientos formales que venden ropa nueva y de etiqueta en los municipios.
No obstante, la competencia más dura se registra ahora entre los propios vendedores de paca. Según algunas emprendedoras, la proliferación de este tipo de negocios ha disminuido drásticamente las ganancias respecto a los primeros años.
“Ahora la competencia es mucho mayor y las ventas van bajando”, coinciden algunas de las comerciantes.
Texto y fotos: Bernardino Paz




