Carlos Pérez
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Es imposible pensar en cualquier organización, sin importar su tamaño o giro, disponer de uno de los mecanismos más importantes para garantizar orden y claridad en los procesos y crecimiento dentro de la empresa, estanos hablando de un organigrama. Un organigrama bien hecho representa el diseño y la estructura formal de la empresa, define los niveles de autoridad, las responsabilidades de cada colaborador y la forma en que la comunicación puede fluir entre las diversas áreas y departamentos, las posibilidades de crecimiento y desarrollo de una marca se solidifican cuando cada colaborador sabe lo que tiene que hacer y posee pleno conocimiento que su trabajo impacta a todo el equipo.
Según los expertos cuando tenemos un organigrama bien hecho, nos ayuda principalmente en tres cosas: Primero, facilita la asignación de tareas, evitando duplicidades, segundo, permite identificar habilidades y competencias que aún no han sido cubiertas y tercero, mejora la comunicación interna, ya que cada empleado tiene muy claro hacia donde debe ir el flujo de información.
El diseño y la forma de los organigramas han cambiado notablemente en los últimos quince años. Durante muchos años prevalecían los organigramas verticales, eran rígidos y jerárquicos, y se ven aún en estructuras más formales. Pero, con el empuje de metodologías más ágiles y flexibles con equipos multidisciplinarios surgieron organigramas más dinámicos, por ejemplo, organigramas circulares, matriciales y hoy los llamados en redes, que representan mejor la colaboración horizontal y la interconexión entre equipos. Estoy seguro de que lo que movió a los nuevos diseños son la integración de herramientas digitales que logró ser más interactivos y capaces de mostrar información detallada sobre todas las funciones.
¿Qué necesitamos para diseñar un buen organigrama? primero debemos definir nuestra misión, visión y objetivos de las empresas, para que todo esté alineado, posteriormente debemos identificar cada área funcional y sus procesos; después es necesario describir los perfiles y responsabilidades de cada puesto, asegurando que no existan doble trabajo, y con lo anterior establecer la cadena de mando y definir los flujos de comunicación. Finalmente, es indispensable hacer actualizaciones según el crecimiento y necesidades en la organización, te pregunto ¿En qué paso vas en la construcción de tu organigrama?



