Haitianos en Tijuana: diez años de arraigo, resistencia y obstáculos

A una década del arribo masivo de personas migrantes haitianas a  Tijuana, la comunidad que decidió establecerse en esta ciudad fronteriza continúa enfrentando barreras estructurales que dificultan su integración plena a la sociedad, en un contexto marcado por la precariedad laboral, la falta de regularización migratoria y la persistente discriminación.

 El flujo haitiano hacia México se intensificó tras el terremoto del 12 de enero de 2010, que dejó más de 200 mil muertos y millones de personas desplazadas en Haití.

Vivianne Petit-Frére, organizadora comunitaria y vicepresidenta del Instituto Comunitario Haitiano (ICH), recordó que el éxodo tuvo su punto de quiebre en la tragedia de 2010 y que la migración fue una estrategia de supervivencia. 

“Caminamos hasta llegar a esta frontera para buscar ingresar a Estados Unidos, pero con las políticas de cierre y apertura, una parte importante de la comunidad se quedó asentada en Tijuana”, relató.

Entre 2016 y 2017, Tijuana se convirtió en uno de los principales puntos de asentamiento. De acuerdo con datos oficiales y organizaciones civiles, actualmente viven en Baja California entre 10 mil y 15 mil personas haitianas, muchas de ellas con hijos nacidos en México. Petit-Frére señaló que estos diez años han estado marcados por esperanza y resistencia, pero también por profundas dificultades, especialmente en materia de regularización migratoria.

Explicó que quienes no accedieron a la reunificación familiar o no tienen hijos nacidos en México enfrentan procesos largos y complejos ante las autoridades.

“El Instituto Nacional de Migración (INM) no regulariza fácilmente, y con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) los trámites se extravían, tardan hasta un año y obligan a las personas a presentarse cada semana o cada mes”, explicó.

La falta de documentos, advirtió, impacta directamente en la vida cotidiana, al limitar el acceso al empleo formal, la seguridad social y la atención médica, y expone a la comunidad a abusos laborales y vulneraciones de derechos.

“Todo está conectado: la documentación afecta el empleo, la salud, lo social y la dignidad”, resumió.

Claudia Portela, administradora del Proyecto Salesiano A.C., coincidió en que uno de los principales obstáculos es la imposibilidad de obtener la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias.

Documentos 

“No basta con el oficio, el SAT (Servicio de Administración Tributaria) exige la tarjeta para tramitar el RFC (Registro Federal de Contribuyentes), y sin RFC no hay trabajo formal. La mayoría de los solicitantes de refugio, especialmente de la comunidad haitiana, termina en la informalidad mientras espera la resolución de su estatus”, dijo. 

Esta situación se agrava ante un entorno internacional cada vez más restrictivo. Las políticas migratorias de Estados Unidos han reducido las opciones de asilo y cruce, obligando a miles a redefinir su proyecto de vida.

Texto y foto: EFE / Agencias