La lectura como herramienta para el desarrollo integral

Leer sigue siendo, para una parte importante de la población en México, una actividad percibida como pesada o poco atractiva. Para muchos, enfrentarse a páginas llenas de letras —especialmente cuando se trata de libros extensos— representa “un dolor de cabeza”, lo que ha dificultado que la lectura se consolide como un hábito cotidiano.

Sin embargo, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran un ligero avance tras la pandemia de covid-19. De acuerdo con sus mediciones, el promedio de libros leídos por persona al año pasó de uno a entre tres y cuatro ejemplares, una cifra que, aunque positiva, sigue siendo baja en comparación con otros países y contextos culturales. El informe del Inegi detalló que los hombres registran un promedio ligeramente mayor de lectura anual (4.2 libros) en comparación con las mujeres (3.7); no obstante, ellas muestran mayor preferencia por géneros como la literatura y los libros de autoayuda. Entre los materiales más consultados se encuentran los libros de texto, periódicos, blogs y foros digitales.

Especialistas del Colegio Gaztelueta subrayaron la importancia de fomentar el gusto por la lectura desde edades tempranas, al señalar sus múltiples beneficios en el desarrollo integral. “Sabemos que la lectura favorece el desarrollo psicológico y afectivo en los niños, y les permite experimentar sensaciones útiles para aprender y madurar, además de mejorar su capacidad lingüística. Es por esto que, tanto en casa como en la escuela, padres y educadores jugamos un papel esencial en crear hábitos para fomentar el gusto por la lectura y asentar los cimientos del futuro adulto lector”, explicaron.

Ante este panorama, integrantes del colegio emitieron una serie de recomendaciones orientadas a que la lectura resulte más atractiva desde la infancia, con el objetivo de fortalecer el hábito lector y contribuir al incremento del conocimiento y la formación cultural de cada persona.

Libertad de elección: “La obligación a leer no es un buen camino, se le debe dejar que la persona misma seleccione los libros que quiere leer, podemos proponer libros que alimenten su curiosidad, y que sean adecuados, pero en ningún momento se les puede prohibir u obligar a leer un libro u otro”.

Entender la lectura como un juego: “Una gran dificultad a la hora de fomentar el gusto por la lectura ha sido que los libros siempre han estado relacionados con el mundo académico, enseñar la cara amable y lúdica de los libros y dejar que el niño acceda al mundo de la lectura por su propio pie es la mejor manera de favorecer su inquietud por la misma. Leer debe ser un acto placentero”.

Usar para leer espacios creativos: “Es recomendable dejar de lado el escritorio de habitación y buscar lugares que alimenten la imaginación y la creatividad. Muchos niños disfrutan, por ejemplo, leyendo en la cama, o lugares secretos que tienen dentro de su casa o habitación y eso estimula aún más su imaginación”.

Establecer un hábito diario de lectura: “Buscar un espacio y un tiempo diario para que el niño lo dedique a la lectura, por ejemplo, antes de ir a dormir o justo después de la merienda, así como crear una rutina y hacer que el niño relacione ese tiempo con el goce y el disfrute, es la mejor manera de potenciar el gusto por la lectura”.

No cerrarnos a la lectura digital: “La lectura y el mundo digital están cada día más y más ligados, con la llegada de las tabletas electrónicas y los teléfonos celulares, llegaron los libros interactivos en los que el niño construye su propia historia. Hay que tratar de adaptarse a las nuevas tecnologías y considerar que pueden convivir el libro en papel con el libro digital.

Fomentar el goce y el disfrute: “Para los más pequeños, que aún no saben leer, es muy relevante fomentar el gusto por la lectura, leerles cuentos, dramatizar las historias. Una idea es leerles cuentos que capten su interés, que ellos vean que es parte de un libro. De este modo tendrán interés por buscar las historias por su cuenta. La lectura puede ser vista como una manera de disfrutar y se tiene que desterrar la idea de que la lectura es una forma de ocio solitaria”.

Interesarnos por su lectura: “La mejor manera de involucrarnos en las lecturas de nuestros hijos es interesarse proactivamente por los títulos, personajes y géneros favoritos de los mismos. Interesándonos por sus lecturas alentamos a nuestro hijo a continuar leyendo y a sentirse apreciado”.

Empieza por leer tú como mamá o papá: “Predicar con el ejemplo y leer, y que nos vean leer crea vínculos. Nos imitan. El ejemplo es la mejor manera de promover el gusto por la lectura de los más pequeños. Los niños buscan ejemplos en los que fijarse y los primeros modelos a seguir se encuentran en casa, no solo en los padres, sino también en los demás miembros de la familia”.

Texto y fotos: Alejandro Ruvalcaba