Joaquín de la Rosa Espadas
Con motivo del Día Nacional del Periodista, celebrado el 4 de enero, recordé una conversación que sostuve con el doctor Paulino Dzib a mediados de mayo de 2017. Me contó entonces que habían asesinado a su amigo, el periodista Javier Valdez Cárdenas.
A raíz del crimen, como protesta, se viralizó en redes sociales la campaña #UndíaSinPeriódicos, en la que periodistas y empresas de medios se declararon de luto. Años después, ya pasada la pandemia de Covid-19, me encontré en internet con la noticia del proyecto proyecto “The Uncensored Library” (“La biblioteca sin censura”), inaugurado el 12 de marzo de 2020, Día Mundial contra la Censura en Internet.
Se trata de una biblioteca virtual alojada dentro de un servidor del videojuego Minecraft, presentada como un “espacio seguro” donde periodistas de distintos países pueden publicar investigaciones sin aparentes filtros editoriales ni censura gubernamental. En su interior existen salas dedicadas a países considerados “problemáticos” en términos de libertad de expresión: Arabia Saudita, Egipto, México, Rusia, Vietnam, Brasil, Bielorrusia, Irán y Eritrea.
La iniciativa ha sido promovida por Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización de origen francés, bajo el argumento de “superar la censura en países que no gozan de libertad de expresión plena”. La biblioteca fue construida por BlockWorks, DDB Berlin y MediaMonks, y cuenta con más de 12.5 millones de bloques virtuales. Según fuentes oficiales, .monks y Reporteros sin Fronteras además de publicar el servidor, también seleccionaron los artículos que se exhiben.
La clasificación de los países incluidos en la biblioteca se basa en el Índice Mundial de Libertad de Prensa (WPFI), elaborado por la propia RSF. Este dato, aparentemente técnico y neutral, abre sin embargo una serie de dudas.
Su cofundador, quién simpatizó con las ideas trotskistas y la Liga Comunista Revolucionaria y que mas tarde militó en el Partido Socialista hasta 1981, fungió como su secretario general de RSF entre 1985 y 2008 para abandonar el proyecto y lanzar el sitio web de información de extrema derecha Boulevard Voltaire en 2012 y BlockWorks, una empresa que se dedica a prestar sus servicios a museos y empresas especializada en la creación de mapas y contenido de Minecraft, fue contratada por DDB Worldwide Communications Group LLC, red estadounidense de comunicaciones de marketing y que ha tenido en sus clientes al ejército estadounidense.
No resulta casual que la arquitectura del edificio virtual esté inspirada en la Biblioteca Pública de Nueva York, “baluarte” de la tradición cultural occidental y de su pretensión de universalidad. Estos elementos me llevaron a sospechar y a indagar en la posible agenda política detrás de esta propuesta de “libertad de prensa”. La iniciativa parece reproducir una lógica colonial disfrazada de filantropía digital. ¿Quién define qué países viven bajo censura y cuáles gozan de libertad? ¿Europa y Estados Unidos están realmente exentos de control mediático, intereses corporativos o manipulación política? La narrativa implícita coloca al norte global como árbitro moral y al sur como un territorio deficitario que necesita ser “rescatado” desde afuera.
El caso de México resulta especialmente ilustrativo. Dentro de la biblioteca existe una sala dedicada al país, con columnas que exhiben fotografías de periodistas reconocidos por sus investigaciones sobre narcotráfico y corrupción gubernamental, entre ellos, el del escritor Javier Valdez, personaje por el cual me adentré a esta biblioteca digital.
No me parece casual la curaduría temática, cuando es más que sabido que la llamada “guerra contra el narcotráfico” ha funcionado como un mecanismo de intervención y desestabilización geopolítica por parte de los Estados Unidos. El mismo patrón puede observarse en otros países representados en la biblioteca, como Irán o Eritrea, naciones en conflicto con los intereses de Estados Unidos. Así, el problema no se reduce únicamente a la existencia de gobiernos autoritarios o a la presencia del crimen, sino a la forma en que ciertas violencias y conflictos son seleccionados, jerarquizados y narrados desde un marco ideológico específico.



