CARLOS HORNELAS
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La apuesta de Alpha School era simple. Si estamos en una era de Inteligencia Artificial, se puede sacar partido de la infraestructura y de las posibilidades para mejorar la educación personalizada, de modo que cada individuo tenga un mayor rendimiento, adaptado a sus capacidades y que pueda avanzar por su parte a medida que cumpla con cada objetivo de aprendizaje. Por supuesto, de forma independiente.
En Alpha School, en Texas, no hay profesores o maestros, hay personal que supervisa las instalaciones, el equipo y el acceso al software, que funciona como fuente de aprendizaje para los estudiantes.
El software adapta de manera automática las lecciones y los ejercicios a cada persona y realiza un seguimiento pormenorizado a través de métricas detalladas de diversos aspectos que pueden ser tan detallados como proporcionar a los supervisores alertas cuando los estudiantes se han distraído de sus deberes o han desviado la mirada de la pantalla.
Una vez que el estudiante ha superado el objetivo de aprendizaje, se libera una nueva meta a cumplir y, si es necesario, con base en sus errores específicos, estima la cantidad, tipo y nivel de ejercicios necesarios a completar para asegurar el cumplimiento total del programa como requisito para seguir adelante.
Una de las ventajas de este sistema es que, si se requiere, los estudiantes pueden continuar tanto sus ejercicios como su avance, desde la comodidad de su casa, siempre y cuando cumplan con las metas planteadas para su aprendizaje en tiempo y forma.
Para su primer número de este año, la revista Wired llama la atención sobre la experiencia de la familia Barrios, quienes matricularon a su hija de nueve años de edad, en esta escuela y exponen los resultados y su experiencia como parte de esta “revolución educativa”.
Tanto los Barrios como otras familias, de acuerdo con Wired, han denunciado algunas anomalías consideradas por ellos como graves: la escuela utiliza tecnología de grabación y seguimiento ocular para detectar “problemas de concentración”. Esta vigilancia constante ha llegado a grabar a algunos estudiantes en pijama a través de la webcam para recolectar evidencia de su falta de atención.
Algunos estudiantes se han hartado del número de repeticiones continuas sin error que tienen que completar para seguir adelante y cumplir con los plazos impuestos por la IA. En algunos casos hay quienes han perdido peso o se han arrancado el cabello por el estrés de no cumplir satisfactoriamente. ¿Es necesario usar el enfoque del máximo rendimiento en la educación? ¿Realmente la educación “mejora” cuando atiende solo los aspectos que se plantea como ideales la Alpha School?



