Vecinos de La Ceiba II alertan sobre posible cambio de uso de suelo en áreas verdes

Integrantes de la Asociación de Colonos de La Ceiba II A.C. expresaron su inquietud ante la posibilidad de que terrenos que formaban parte del campo de golf del fraccionamiento sean destinados a nuevos desarrollos habitacionales de mayor densidad, lo que —advirtieron— podría afectar el equilibrio ambiental y la infraestructura de la zona.

Antonio Peniche, presidente de la agrupación vecinal, explicó que La Ceiba II fue concebida hace más de cuatro décadas como una zona residencial vinculada a un proyecto de campo de golf, con amplias áreas verdes y espacios previstos para equipamiento urbano.

Con el paso de los años, indicó, el desarrollo original quedó inconcluso tras el fallecimiento del promotor, lo que derivó en el abandono de diversas áreas.

Según señaló, recientemente surgieron nuevos accionistas de la empresa desarrolladora original, quienes tendrían interés en lotificar terrenos que históricamente han funcionado como áreas verdes y reserva natural.

“Nos preocupa que se planteen edificios y desarrollos de alta densidad en un lugar que no fue diseñado para eso”, afirmó.

El representante vecinal destacó que la zona cumple una función ambiental relevante. Recordó que durante las inundaciones registradas en Mérida en 2020, varias zonas de la ciudad resultaron afectadas, mientras que en La Ceiba II —dijo— el agua se filtró de manera natural en los terrenos abiertos.

“Hay estudios y un atlas de riesgo municipal que identifican áreas de absorción y preservación ecológica”, apuntó.

Además, mencionó que en esos espacios se ha observado la presencia constante de fauna silvestre, como aves, reptiles y mamíferos, lo que, a su juicio, refuerza la necesidad de conservar el entorno.

Peniche indicó que desde 2006 existe un programa parcial de desarrollo urbano que fue aprobado por el Cabildo en su momento, y que contemplaba mantener la vocación original del fraccionamiento.

Actualmente, añadió, los colonos mantienen acercamientos con el Ayuntamiento de Mérida para avanzar en la regularización y eventual municipalización del área, proceso que también implicaría la introducción formal de servicios.

Mientras tanto, señaló que los propios vecinos han asumido diversas gestiones.

“Funcionamos con pozos porque no hay red de agua potable; hemos tramitado la restitución del servicio eléctrico, gestionado internet y cooperado para reparar calles”, explicó.

El dirigente subrayó que la asociación no rechaza el desarrollo urbano, pero sí solicita que cualquier proyecto respete la baja densidad y las condiciones ambientales del sitio.

“Lo que pedimos es que no se sigan vendiendo espacios que originalmente eran áreas verdes o de uso común, y que se priorice la sustentabilidad”, expresó.

Texto y foto: Andrea Segura