Yucatán, bien en Progreso Social

Yucatán alcanza 70.7 puntos en el Índice de Progreso Social 2024 y se ubica entre los 10 mejores del país, impulsado por la reducción de la pobreza. No obstante, el informe advierte retrocesos en acceso a la salud y un rezago educativo persistente. Aunque el estado avanza, las desigualdades regionales, la inseguridad y la alta informalidad continúan frenando el bienestar y la movilidad social

Con un puntaje de 70.7 sobre 100, Yucatán se ubica dentro de los 10 primeros estados con un mayor Índice de Progreso Social, según un análisis realizado por la organización “México, ¿cómo vamos?”.

Entre los logros destacados, se encuentra la disminución de la pobreza, que pasó de 45.6% en 2016 a 26.6 por ciento en 2024, y la pobreza extrema, que bajó de 6.5% a 3.6 por ciento en el mismo período.

Sin embargo, el informe también destaca desafíos importantes, como la carencia por acceso a los servicios de salud, que se incrementó de 14.4% en 2016 a 26.1 por ciento en 2024, y el rezago educativo, que disminuyó solo ligeramente, de 21.7% en 2016 a 19.7 por ciento en 2024.

En los resultados del análisis, que fueron presentados este miércoles 26 de noviembre en la ciudad de México, se destaca que Yucatán ocupa el octavo peldaño en el listado correspondiente a la medición de 2024, mientras que en 2015 registraba un puntaje de 63.

En ese mismo lapso de tiempo, el puntaje nacional del Índice de Progreso Social (IPS)  subió de 59 a 65 puntos, y aunque de manera general todos los estados registraron un avance, en el análisis resultó que este ha sido desigual y que la persistencia de crisis estructurales en educación, salud y seguridad está frenando la movilidad social y la cohesión regional.

De esta manera, el país se encuentra dividido en dos realidades sociales entre el norte y centro, y el sur, donde las desigualdades regionales persisten y son enormes, lo que queda de manifiesto con los puntajes obtenidos por entidades como Veracruz y Tabasco que invariablemente se encuentran al fondo de la tabla, tanto en 2015 como en 2024.

Estados como Ciudad de México, Aguascalientes y Nuevo León presentan niveles de vida comparables con países de ingreso medio-alto, mientras que Chiapas, Oaxaca y Guerrero siguen rezagados.

“No basta con que mejoren los sueldos o que más personas tengan empleo, aunque la pobreza ha disminuido, millones de mexicanos siguen enfrentando carencias que el ingreso no resuelve”, dijo Sofía Ramírez, directora general de México ¿cómo vamos?, durante la presentación.  

Un ejemplo de esto lo podemos observar en el ámbito de la salud, ya que la tercera parte de la población, específicamente el 34%, no tiene acceso a cobertura, lo que se relaciona con un menor progreso social.

Ante esta ausencia de sistemas públicos robustos, seis de cada diez personas con problemas de salud son forzadas a cubrir sus necesidades médicas de manera privada, lo que afecta directamente en el bolsillo.

En el caso de Yucatán, es de destacar que en el apartado de población en carencia por acceso a los servicios de salud, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional Ingreso, Gasto en los Hogares (Enigh) y metrología de la Coneval, esta se incrementó, de 14.4 en 2016 a 26.1% en 2024. 

“Cómo resolvemos la ausencia de un sistema de salud: pagando, pero, ¿qué pasa si no tenemos para pagarlo?”, cuestionó Roberto Vélez, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, al explicar que cerca del 48% de la desigualdad económica se origina en diferencias de oportunidad desde el nacimiento.

En la presentación del informe, Patricia Vázquez, directora de Mexicanos Primero, enfatizó que el rezago educativo sigue siendo uno de los factores que más empujan hacia abajo el puntaje de progreso social.

“El rezago educativo silencioso tiene que ver con la cantidad de recursos que da el país para la educación. El Índice de Progreso Social, nos recuerda algo fundamental: el origen regional sigue marcando las oportunidades educativas”, indicó.

Y ante esta falta de una inversión pareja en materia de educación, resulta que en comparación con los estados del norte de México, en el sur se concentran los porcentajes más altos de población con rezago educativo y, al mismo tiempo, los puntajes más bajos del índice.

De esta manera, uno de los principales frenos para alcanzar el progreso social

es la crisis del sistema educativo, siendo que la educación básica se encuentra en su peor nivel en una década.

“Cuando el rezago educativo está presente, determina claramente la trayectoria educativa completa”, explicó la especialista, quien detalló que la matriculación primaria ha caído un 4.2% en los últimos 12 años, de la misma manera que ha ocurrido en secundaria (2.9%) y preescolar (9.3%).

“Si no invertimos bien en los primeros años de vida en la infancia, vamos a tener enormes posibilidades de que tengamos trayectorias más cortas y más posibilidades de abandono escolar”, advirtió.

En este apartado,de acuerdo cpm datos de la Encuesta Nacional Ingreso, Gasto en los Hogares y metrología de la Coneval, en Yucatán la carencia por rezago educativo disminuyó al pasar de 21.7% en 2016 a 19.7 por ciento en 2024.

En el informe se destaca que la inseguridad y la violencia siguen siendo uno de los principales frenos para el bienestar, lo que se relaciona hasta en la menor asistencia de alumnos a las escuelas en entidades como Guanajuato y Sinaloa.

Entre 2015 y 2024, 17 entidades federativas registraron retrocesos en el componente de seguridad personal, y 22 entidades experimentaron incrementos en la tasa de homicidios en el último año.

Elisa Sánchez, directora de México Unido contra la Delincuencia, señaló que el problema no solo es criminal, sino que también está relacionado con una política pública de seguridad y justicia deficiente que no ha invertido en sus instituciones.

“Sin seguridad no hay progreso social, inversión, negocios prósperos ni paz”, comentó la especialista, que subrayó que la violencia y la percepción de seguridad han deteriorado la calidad de vida incluso en estados que avanzan en otros rubros.

En el informe también se recalcó que  la informalidad y la baja productividad son obstáculos estructurales que limitan ingresos, derechos y bienestar. 

Yucatán tiene la décimo tercera (13) tasa más alta de informalidad a nivel nacional, ya que el 58.8% de los trabajadores del estado tienen un empleo sin prestaciones laborales o vínculo reconocido. La tasa nacional fue de 55.4 por ciento en el tercer trimestre de 2025.

Para mejorar esta situación social, los expositores señalaron que es necesaria la formalización de la economía, además de la creación de un sistema integral de cuidados,  la inversión urgente en instituciones de seguridad y el financiamiento de la infraestructura pública para servicios esenciales.

Texto y fotos: Manuel Pool