2026: tiempo presente

Mario Barghomz

mbarghomz2012@hotmail.com

Toda vida humana se vive en el “aquí y ahora”. Y aunque vivimos entre el pasado y el presente, por lo que fuimos y somos, y aún por lo que seremos mañana; nuestra vida siempre es tiempo presente.

Y así como cada día, cada minuto y cada segundo en que respiramos, la vida también nos permite sumar y restar cada año. Así contamos el tiempo; por días y años, lustros, décadas, siglos o milenios para tener constancia y hablar de desarrollo y crecimiento, de muerte o de existencia.

Somos hombres en el tiempo desde hace siete mil años en que vivimos contándolo con calendarios que nosotros mismos inventamos. El tiempo, como lo entendemos, marca y determina todo aquello que nace o envejece. Y lo miramos a veces con alegría y entusiasmo, como cada nuevo nacimiento y cumpleaños. Y otras, con aflicción y dolor cuando la vida se encuentra con la muerte.

El tiempo es un espacio abierto donde todo sucede; nuestras rutinas del día, deberes y compromisos, trabajo y descanso, horarios de comida y de recreo. El ritmo cotidiano se rige por nuestros relojes. Vivimos en un mundo circadiano donde cada hora y cada minuto se ajusta al ritmo mismo de la naturaleza.

Le llamamos “biorritmos” a los tiempos y modos conque funciona nuestro organismo; el ritmo de nuestro corazón y nuestra respiración, el tiempo en que nuestro estómago hace digestión, el ritmo de nuestro sueño cuando dormimos (sueño ligero, REM o profundo), el ritmo conque nuestro cerebro se mueve todos los días a través de cada frecuencia y necesidad propia (delta, theta, alfa, beta, gamma) y el ritmo en que nuestras necesidades hormonales se dispersan y se activan en atención a nuestras prioridades.

El día y la noche también nos determinan. De día nuestros biorritmos se activan y de noche descansan. De noche nuestro estómago se ralentiza y nuestro cerebro entra en labor de autolimpieza, porque solo de esa manera recuperarán su energía para el día siguiente.

Nuestra historia personal o social, es la historia del tiempo. Y cada año lo recordamos. Acogemos el nuevo año como acogemos la esperanza y la prosperidad de una vida siempre deseada, esperando se cumplan nuestros propósitos. Cada año esperamos siempre lo mejor de la vida: salud, bienestar y prosperidad. Y este 2026 no tiene por qué ser diferente.

Dejemos entonces que nuestro presente se mantenga; ¡aquí y ahora! Para no dejar nada en el pasado sino el puro recuerdo, quizá el esfuerzo de otros días, la idea de ser mejores o el afán constante también hoy hecho presente. Que el nuevo año mantenga nuestro mejor propósito y nuestros mayores deseos. Y que no solo sea el fin de un tiempo y el comienzo de otro. Sino que repercuta en todo aquello ya emprendido y en la consolidación de proyectos y planes que, si hasta hoy solo han estado en ideas, terminemos por realizarlos.

Que 2026 no sea solo un nuevo año, sino la continuación de aquello que más nos ha ocupado hasta ahora. ¡Que haya éxito, salud, bienestar y felicidad para todos!

¡Feliz año!