Ser enfermera implica asumir una responsabilidad profunda con cada paciente, una labor que va más allá de la atención clínica y se traduce en cuidado, acompañamiento y protección de la salud física y emocional en momentos críticos.
En el caso de quienes se forman en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), esta vocación adquiere una dimensión mayor, marcada por la disciplina, el servicio y el orgullo de servir a la nación. Esto incluye estar disponible en cualquier momento, especialmente cuando se requiere la aplicación del Plan DN-III-E.
En la práctica diaria, la enfermería no solo consiste en aplicar tratamientos médicos, sino en convertirse en un apoyo humano fundamental. Escuchar, tranquilizar y ayudar a “volver a la vida” a personas que atraviesan situaciones límite forma parte de una cercanía que rebasa la relación estrictamente profesional.
Así lo refleja la experiencia de la teniente enfermera Diana Laura Villalobos Ramírez, quien suma siete años de servicio en hospitales militares. Reconoció que la disciplina y la constancia son elementos indispensables para lograr la formación dentro de las filas de la Sedena. En México, el 6 de enero se conmemora el Día de la Enfermera, fecha que visibiliza el papel esencial de esta profesión.
“La enfermería todavía se considera una profesión no tan vista, entonces, nosotros todavía debemos poner mucho de nuestra parte para consolidar ese profesionalismo que tenemos. La capacitación continua, este la curiosidad de saber más, de indagar, de estar al corriente a lo más actualizado para brindar una buena atención. Sabemos que somos muy buenos en lo que hacemos, es una muy buena profesión y una muy noble profesión”, expresó la teniente.
Actualmente, Villalobos Ramírez labora en el Hospital Militar de Mérida, ubicado frente a la expenitenciaría “Juárez”, donde se desempeña en el área de urgencias, uno de los espacios de mayor exigencia y contacto directo con los pacientes.
“Nosotras, las enfermeras, somos quienes más tenemos contacto con el paciente. A veces los pacientes no tienen una enfermedad como tal, pero lo canalizan de forma física algo psicológico; aun así, hay una influencia en su salud. Apoyar al paciente en ese sentido, dar el soporte y el apoyo moral que necesitan en su momento de vulnerabilidad, es parte de nuestra labor”, explicó
El ejercicio de la enfermería requiere una sólida formación académica que implica años de estudio en la Escuela de Enfermería, ubicada en la Ciudad de México, además de la aplicación constante de conocimientos en escenarios reales, que van desde una inyección hasta la asistencia en cirugías o la atención de emergencias médicas.
Cuando esta vocación se ejerce dentro de las Fuerzas Armadas, el compromiso se multiplica: a la responsabilidad con cada paciente se suma el deber de servir a la sociedad en contextos de alta exigencia.
Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba




