Habrá que esperar

Mary Carmen Rosado Mota

@mary_rosmot

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Hace apenas un mes les platicaba de la gran expectativa que suponía el regreso de la ex campeona de la UFC, la brasileña Amanda Nunes, quien aceptó subirse nuevamente al octágono más famoso del mundo tras su retiro en junio del 2023, cuando derrotó a la mexicana Irene Aldana, poniendo punto final a la trayectoria más impactante de una mujer dentro de las artes marciales mixtas. Si bien la leona de Brasil se fue siendo campeona simultánea en dos divisiones, demostrando de manera contundente su dominio en este deporte, la rival para esta ocasión era nada más y nada menos que la campeona reinante.

Kayla Harrison ha dedicado toda su vida al deporte y no es cualquier atleta, después de convertirse en campeona mundial en su división de judo en el 2010, llegó la máxima distinción para quien practica el deporte de alto rendimiento, una medalla de oro olímpica que consiguió en Londres 2012. Unos años después la recompensa a tanta disciplina y tenacidad se vieron materializadas en una segunda medalla de oro, pero ahora en Río 2016. Incluso con las ediciones que han venido después, Harrison sigue siendo la única persona representante de Estados Unidos con dos medallas de oro olímpicas en este deporte. La UFC está estrenando su nuevo convenio para transmisiones, al cambiar de plataforma de streaming a nivel mundial, y esta pelea era una de las cartas fuertes para darle la bienvenida a su nueva casa en Paramount. Recordemos que en el careo para promocionar la pelea en el mes de diciembre Kayla salió con un tatuaje temporal en el brazo del logo de esta plataforma en una clara demostración de confianza en la nueva empresa y, por supuesto, de marketing deportivo por la enorme cantidad de aficionados que atrajo este combate.

La fecha pactada llegó y este sábado se realizó la UFC 324 en directo desde Las Vegas, pero, desafortunadamente, el combate entre estas dos campeonas no se pudo realizar conforme a lo previsto. Kayla Harrison estuvo arrastrando una lesión cervical en los últimos tres años y a pesar de todos los esfuerzos físicos tanto de ella como de su equipo intentando aplazarlo, finalmente la lesión le empezó a cobrar factura en su organismo y tuvo que ser sometida a una cirugía para tratar el malestar. Aunque la decepción fue evidente, esta situación también nos debe llevar a reflexionar sobre el castigo que recibe nuestro cuerpo ante la constante exigencia y hasta dónde es correcto seguir aguantando los embates con soluciones temporales.

Debemos aprender a escuchar a nuestro cuerpo, seamos atletas de alto rendimiento, profesionales o si simplemente practicamos ejercicio de manera regular, reconocer cuando el propio cuerpo pide parar es vital para evitar un mayor daño. Bien dicen “descansa hoy para entrenar mañana”, porque esa también es una realidad, es cierto que a veces queremos cumplir con las expectativas de las personas que nos rodean pero, de vez en cuando, debemos aceptar poner una pausa. Sin saber cuánto tiempo tardará en regresar la campeona, sé que eventualmente veremos a estas dos guerreras darnos una épica batalla, solo que por ahora habrá que esperar.