Kenia Walldina, posible cómplice de un ecocidio

La instalación de una nueva gasolinera en el municipio de Umán exhibe la permisividad  del ayuntamiento encabezado por la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga, al permitir el derribo de árboles de gran tamaño que durante años ofrecieron sombra y funcionaron como refugio natural de diversas especies de aves.

La estación de servicio, ubicada sobre la avenida Internacional, a escasos metros del paso elevado que conecta Umán con Mérida, borró por completo un espacio que servía como resguardo ante las altas temperaturas. En su lugar, quedó una extensa plancha de asfalto y concreto que concentra el calor y agrava las condiciones ambientales de la zona.

Donde antes había vegetación y vida, hoy solo permanece una superficie inerte. Hasta el momento, el Ayuntamiento de Umán no ha informado públicamente sobre los permisos ambientales otorgados, los estudios de impacto realizados ni las medidas de mitigación que, por ley, debieron aplicarse.

La tala se realizó sin contemplar alternativas como el trasplante, evidenciando la falta de sensibilidad ambiental de la autoridad municipal.

“Acá estaba solo; había quien llegaba con su auto y te estacionabas para tomar la sombra. Yo acá espero casi siempre a mi hija o mi esposa cuando salgo de trabajar; pasan por mí en el carro porque ellas trabajan en una paquetería y de acá nos vamos a la casa, allá por la 86 Sur. Pero sí tumbaron los árboles”, relató Miguel González, empleado de una empresa de la zona.

La imagen del lugar cambió de manera drástica. Empleados de empresas cercanas que antes utilizaban el sitio para resguardarse del sol durante su horario de comida hoy enfrentan un espacio árido, sin sombra y sin vida. La tala indiscriminada no solo eliminó árboles, sino también un punto de descanso comunitario, dejando en evidencia que, una vez más, el desarrollo se impuso sin planeación ni respeto por el entorno natural.

Texto y foto: Redacción