CARLOS HORNELAS
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Mucho se habla acerca de la economía de la atención, pero, ¿a qué se refieren exactamente? En un mundo en el cual hay tantos medios de comunicación y tantos distractores, la atención humana se pondera como una mercancía más, sometida a la lógica del mercado. Lo que escasea no es el contenido, sino la capacidad, la atención y el tiempo de las personas para consumirlo.
Cuanto más tiempo permanece uno en la red, las plataformas capitalizan su atención. Le venden paquetes de usuarios a los anunciantes para la promoción de sus productos. Además, le dan al usuario la posibilidad de interactuar con la plataforma para saber sobre sus gustos y construir perfiles.
Las plataformas no son como los periódicos o la TV: están diseñadas para darte la ilusión del control y así engancharte, porque finalmente ves lo que tú quieres. Pero esa complacencia genera hábitos de consumo regidos por la máxima de la gratificación inmediata. Te dan más de lo que te gusta.
La pregunta es, entonces, ¿estos hábitos son capaces de generar una adicción en la cual, como ocurre con el alcohol, las drogas o el tabaco, se ponga en riesgo la vida?
La respuesta a esa pregunta dependerá del resultado del juicio que K.G.M., una joven veinteañera, promovió a través de una demanda a la compañía que tiene bajo su paraguas a Instagram, Facebook y WhatsApp: Meta.
La demandante empezó a usar las plataformas a los seis años, a pesar de no contar con la edad mínima de 13 para hacerlo. Hoy sufre de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas que atribuye al uso de las plataformas. El argumento de la defensa señala que los usuarios mienten al usar la plataforma sin tener la edad requerida y habla no de adicción sino de un uso “problemático” del producto, similar al daño que causa Netflix en una desvelada por terminar de ver una serie.
Sea como fuere, documentos internos de la compañía presentados por los demandantes en el juicio señalan el pleno conocimiento de los directivos y su inacción por retirar a menores de sus servicios, incluso por utilizar todo tipo de técnicas por obtener su atención y manipularlos emocionalmente para retenerlos en la plataforma y modificar de manera deliberada su comportamiento.
Esta es la primera vez que dichos alegatos son presentados en una corte. Recordemos que, en 2017, Sheera Frenkel y Cecilia Kang, ex empleadas del Facebook, publicaran el libro “Manipulados” en el cual hacen un inventario exhaustivo de todas las técnicas y maniobras de la compañía por modificar creencias, conducta y hábitos de las personas, pero particularmente, de los menores de edad.
Frenkel y Kang revelan cómo la cultura interna de Facebook exigía una lealtad ciega que silenciaba las voces críticas y permitía que la empresa violara la privacidad y propagara contenido tóxico. El resultado del juicio revelará si la empresa logra convertir en adictos a sus usuarios y si legalmente su proceder es negligente y punible.




