Para cientos de familias en Umán, los servicios públicos y la infraestructura urbana se han convertido en un persistente “dolor de cabeza”. Espacios que deberían ser puntos de encuentro, recreación y convivencia hoy no pueden utilizarse a plenitud debido al deterioro visible y a la falta de mantenimiento constante.
En calles de la cabecera municipal y en colonias como San Lorenzo, la queja es recurrente: parques descuidados, basura acumulada, luminarias deficientes y áreas deportivas en condiciones precarias.
Mientras tanto, señalan vecinos, el Ayuntamiento ha destinado recursos a eventos masivos y celebraciones de corta duración, en contraste con necesidades básicas que permanecen sin atender.
La alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga, enfrenta cuestionamientos por lo que algunos habitantes describen como falta de firmeza en la toma de decisiones o de priorización del gasto público.
“No sabemos si no hay dinero o no hay voluntad, pero lo que sí vemos es que para eventos sí hay presupuesto”, comentan pobladores que piden soluciones concretas y permanentes.
Un ejemplo que exhibe esta problemática es el parque ubicado en las calles 20-A por 33 y 24, en la cabecera municipal. El espacio presenta cableado eléctrico expuesto y registros abiertos, lo que representa un riesgo latente para niños y adultos que acuden al lugar.
La estructura metálica de la canasta de baloncesto, luce oxidada, la pintura desgastada y el área verde sin atención.
“Los parques acá en Umán están abandonados, nosotros vivimos allá en San Lorenzo y es lo mismo. Solamente el parque del Centro está bonito, pero todos los demás están sucios y con falta de mantenimiento”, expresó don Carlos, vecino del municipio, mientras señalaba la basura acumulada a las afueras del mercado municipal.
Texto y foto: Redacción


