VIH y lactancia materna en Yucatán: el desafío del diagnóstico oportuno

La lactancia materna es considerada una de las prácticas más importantes para la salud infantil; sin embargo, en contextos específicos como el de mujeres que viven con VIH, puede representar un riesgo si no se detecta a tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y complementaria hasta los dos años, debido a los beneficios que aporta tanto a los lactantes como a las madres. No obstante, esta práctica está contraindicada en mujeres con VIH  debido al riesgo de transmisión del virus.

En Yucatán se han detectado casos de mujeres embarazadas portadoras del virus, por lo que la prevención de la transmisión madre-hijo se centra en la realización de pruebas de detección (tamizaje) durante la primera consulta prenatal y en el tercer trimestre del embarazo.

De acuerdo con la Secretaría de Salud (SS) federal, a partir del segundo trimestre de 2025 se diagnosticaron 15 mujeres embarazadas con VIH, en la entidad; de ellas, 12 continúan en seguimiento y tres ya dieron a luz.

Aunque la entidad se mantiene por debajo de la media nacional, otras entidades como el Estado de México reportan hasta 60 casos, mientras que Colima registra solo dos.

El tamizaje permite identificar a las gestantes que viven con el virus o que son diagnosticadas durante el embarazo. Sin embargo, especialistas advierten sobre un vacío en los casos en que la madre adquiere la infección después de su última prueba y antes del destete, lo que incrementa el riesgo de transmisión vertical debido a una falsa sensación de seguridad.

“La lactancia materna debe de iniciarse en la primera hora y durante los primeros seis meses de vida, y dentro de las Metas Mundiales de Nutrición 2030 para mejorar la nutrición materna del lactante y del niño pequeño emitidas por la OMS se encuentra el aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses al menos un 60 %. En México, la Ensanut (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) 2024 reportó que la prevalencia en niños menores de seis meses fue del 34.2 %, con una proyección del 1.18 de aumentó para el 2030, con una prevalencia del 42.5 %”, explicó la SS federal.

Entre los beneficios de la lactancia materna se encuentran el aporte de nutrientes esenciales, el fortalecimiento del vínculo afectivo entre madre e hijo y la prevención de enfermedades como muerte súbita, infecciones, obesidad, diabetes, leucemia, alergias, cáncer infantil, hipertensión y colesterol, además de estar asociada al desarrollo cognitivo.

Para las madres, también representa beneficios importantes, como la reducción del riesgo de cáncer de ovario y mama, diabetes, hipertensión, anemia, infarto agudo al miocardio y osteoporosis.

Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba