En medio del intenso frío que azota al estado de Yucatán, una pareja de adultos mayores de la hacienda Dzibikak, en el municipio de Umán, enfrenta una de las etapas más difíciles de su vida. Se trata de doña
“Toch” y su esposo, don “Cuba”, dos abuelitos que viven completamente solos y que hoy necesitan, más que nunca, de la solidaridad de la ciudadanía para poder sobrellevar esta temporada invernal.
Las bajas temperaturas, provocadas por los frentes fríos y la masa de aire polar, han golpeado con fuerza a esta zona del poniente del estado, donde los termómetros han llegado a registrar entre 9 y 12 grados durante las madrugadas.
Para cualquier persona, esto representa una incomodidad; sin embargo, para doña “Toch” y don “Cuba”, que habitan en una vivienda humilde y con severas carencias, el frío se ha convertido en un riesgo real para su salud y su vida.
La pareja habita una casa de construcción de mampostería con láminas y paredes deterioradas, sin el aislamiento necesario para protegerlos de las corrientes de aire y la humedad. No cuentan con cobertores suficientes ni con ropa adecuada para el clima frío. Además, sus recursos económicos son prácticamente inexistentes, lo que les impide adquirir alimentos nutritivos, medicamentos o artículos básicos para su cuidado diario.
Su edad avanzada los hace especialmente vulnerables, ya que cualquier resfriado, infección o caída podría derivar en complicaciones graves si no reciben atención médica oportuna.
Ante esta situación, habitantes de la comunidad han comenzado a organizarse para solicitar apoyo a la ciudadanía. A través de redes sociales y mensajes comunitarios, se está pidiendo la donación de ropa abrigadora, cobertores, alimentos, láminas para mejorar su vivienda, pañales para adulto y, de manera urgente, la visita de un médico o personal de salud que pueda evaluar el estado físico de ambos y proporcionarles la atención que requieren.
Aunque la historia ya circula y algunas instituciones han brindado apoyo, la ayuda sigue siendo insuficiente. Las necesidades son diarias: comida, agua, abrigo y, sobre todo, acompañamiento humano. Por ello, los vecinos reiteran el llamado a no olvidarlos. Cada apoyo, por pequeño que parezca, puede marcar una enorme diferencia en la vida de esta pareja, que hoy solo espera pasar el invierno.
A DESTACAR
Doña “Toch” y su esposo, don “Cuba“, pasan una complicada temporada de frío debido a que su hogar tiene láminas y paredes deterioradas, sin el aislamiento para protegerlos del aire y humedad.
La pareja de adultos mayores necesita: ropa abrigada y cobertores, alimentos (no perecederos o preparados), pañales para adulto y atención médica.
Texto y fotos: Alejandro Ruvalcaba



