Actividad petrolera: polo de desarrollo

PARA MÍ SERÍA TERRIBLE que dejáramos de explotar el petróleo con la rique­za que esto genera por mie­do, expresó Francisco José Hernández y Puente, profesor del Centro Peninsular en Hu­manidades y en Ciencias So­ciales (Cephcis) de la UNAM, por lo que recomendó un Plan de Desarrollo Peninsular que permita compaginar esta acti­vidad con las que existen en la región.

Para nadie es secreto que la explotación petrolera es una actividad con un fuer­te impacto ecológico y social, principalmente en países en desarrollo como Ecuador, Ve­nezuela, Brasil y, por supues­to, México.

En el caso de México, hay varios ejemplos, entre ellos, el más cercano Ciudad del Car­men, Campeche, que con la crisis de 2009 la relativa bo­nanza en la zona que permitió generar empleo y cierta pros­peridad se derrumbó junto al precio del petróleo.

Otro de los ejemplos, es Temapache, en el norte de Ve­racruz. Fue una región histó­ricamente petrolera donde era más fácil sacar el hidrocarbu­ro. Se explotó de los años 50 a los 70 pero ante el descubri­miento de Cantarell, Pemex abandonó la zona y práctica­mente la poca bonanza que se había logrado se acabó.

“Los ejemplos pueden ser muchos pero diría que no ten­dría por qué darse así, pero históricamente ha ocurrido. En Salina Cruz, Oaxaca, está la refinería más grande del país, la única del Pacífico; sin em­bargo, ahí hay una planta de refinación de petróleo y un centro de prostitución”, se­ñaló.

Con estos ejemplos, plateó que México no ha sabido con­vertir la actividad petrolera como un “Polo de Desarrollo” que permita que en la región se genere empleo, prosperi­dad, bienestar para la gente, no sólo para quienes se dedi­can a esta actividad petrolera, sino para aquellas personas ocupadas en otras áreas liga­das a la industria.

Consideró que ninguna ac­tividad económica por sí mis­ma tendría porqué ser perjudi­cial socialmente sino al revés.

Por lo anterior, planteó que el petróleo en Yucatán debería generar prosperidad para la Península, siempre y cuando sepan utilizarla de una manera que acote los impactos negati­vos de carácter ecológico y so­cial, y que se convierta en una actividad que genere riqueza, empleo y prosperidad.

Indicó que otro de los pro­blemas de México es la falta de planeación regional y su visión a corto plazo, pues no ve más allá.

Hernández y Puente con­sideró que la Zona Económi­ca Especial (ZEE) de Progreso es la oportunidad para que el gobierno federal y estatal di­señen una estrategia de de­sarrollo regional, “y cuando digo esto, es que la Península en su conjunto, con gobier­nos, aprovechen para diseñar un Plan de Desarrollo Penin­sular”.

Lo anterior permitirá no sólo aprovechar, si es que se decide así, la actividad petro­lera, sino el conjunto de es­pacios como el turismo, agri­cultura con los principales productos, la agroindustria, la actividad pecuaria, que permi­ta generar impactos positivos desde el punto de vista econó­mico, pero sobre todo desde el punto de vista social.

“Me parece que es urgen­te para Yucatán, Campeche que se ha visto afectado por la caída de la actividad petrole­ra, empezar a hacer las cosas de manera distinta y pensar en estrategias de desarrollo, re­gional, que permitan incorpo­rar la explotación petrolera al resto de las actividades econó­micas que el estado ha desa­rrollado y que son compatibles con la actividad petrolera”, abundó.

También, es necesario que exista un marco jurídico que acote y proteja a los habitan­tes de la región, a fin de evitar impactos ecológicos devasta­dores y que la actividad petro­lera se convierta en un saqueo como ha ocurrido u ocurre en otras partes. Respecto a la paz social, el catedrático consideró que el tema de la seguridad es una variable fundamental para las decisiones de inversión, el cual es una ventaja que tiene Yucatán y Campeche, respecto a otras zonas donde los índices de inseguridad y violencia son más elevados.

Reiteró que existe una gran oportunidad para hacer de la explotación petrolera una ac­tividad que permita impactos económicos y sociales positi­vos, como: empleo, bienestar, salud y educación para los hi­jos de los trabajadores.

 

Jesús Gómez
Foto: Juliana Sepúlveda

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