Arzobispo llama a vivir la Cuaresma con devoción

El arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, llamó a los fieles a reflexionar sobre la fe, la dignidad humana y la convivencia pacífica durante su homilía correspondiente al cuarto domingo de Cuaresma, conocido en la tradición cristiana como Domingo Laetare, que invita a los creyentes a vivir este tiempo litúrgico con un sentido de esperanza y alegría.

El arzobispo explicó que este domingo representó un momento especial dentro del camino hacia la Pascua.

“Les deseo todo bien en el Señor en este cuarto domingo del tiempo de Cuaresma, que desde antiguo se ha llamado ‘Laetare’, es decir, ‘alégrense’”, expresó.

Rodríguez Vega recordó que en otros tiempos la Cuaresma se vivía con mayor rigor en la vida cotidiana de los cristianos, con prácticas más estrictas de sacrificio y abstinencia; no había fiestas ni bodas o algún tipo de celebración.

 “La verdad, yo pienso que hoy en día son muy pocos los cristianos que viven con rigor la Cuaresma, como se vivía en otros tiempos”, señaló.

Durante la reflexión sobre el evangelio según San Juan, el arzobispo explicó el pasaje en el que Jesús devuelve la vista a un ciego de nacimiento, subrayando el significado espiritual del milagro. “Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo”, citó al recordar las palabras de Jesucristo, al señalar que este signo no solo representa una curación física, sino una invitación a mirar la vida desde la fe.

En ese sentido, destacó que la verdadera transformación que Cristo ofrece al ser humano está relacionada con la capacidad de ver la realidad con una mirada espiritual.

“El mayor milagro que Jesús puede hacer ahora no es acabar con las enfermedades y sufrimientos, sino llevar a muchos a la fe, a que tengan una nueva mirada en la vida, bajo la luz que da la fe en Cristo”, afirmó Rodríguez Vega.

El arzobispo también retomó el mensaje de San Pablo en su carta a los Carta a los Efesios, donde se invita a los creyentes a vivir con coherencia su fe. “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz”, citó al exhortar a los fieles a dar testimonio de su fe a través de sus acciones.

Asimismo, recordó que la misión de los cristianos es reflejar esa luz en la vida diaria mediante la bondad, la verdad y la santidad.

En la parte final de su homilía, el arzobispo se refirió a la marcha del Día Internacional de la Mujer, celebrada el pasado 8 de marzo, señalando que este tipo de movilizaciones reflejan una mayor conciencia social sobre la dignidad de las mujeres.

“La marcha de las mujeres del pasado domingo nos manifiesta que muchas de ellas han despertado a la conciencia de su propia dignidad”, expresó.

No obstante, también pidió que este tipo de manifestaciones se realicen en un ambiente de respeto y paz: “Necesitamos una marcha de paz que no perjudique a ningún particular, mucho menos a una institución o a la sociedad”.

Finalmente, el arzobispo encomendó a las familias y a los padres de familia a la protección de San José, cuya festividad se celebrará el próximo 19 de marzo, y concluyó su mensaje con una bendición para los fieles y para todas las mujeres. “Que por la intercesión de María Santísima, el Señor bendiga a todas las mujeres”, concluyó.

Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba