El balance por el terremoto en Myanmar subió a más de 2 mil muertos, informó este lunes la junta militar gobernante de este país, y las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los escombros se desvanecen tres días después del sismo que se sintió hasta en la vecina Tailandia.
Las autoridades birmanas declararon una semana de luto nacional y sus banderas ondearán a media asta “en señal de compasión por la pérdida de vidas y los daños causados por el violentísimo terremoto”.
Los expertos temen que haya muchos más muertos, a pesar de la movilización de la comunidad internacional para acudir en ayuda de este país diezmado por la guerra civil que carece de recursos para hacer frente a la magnitud de los daños.
Además de los 2,056 fallecidos confirmados, hay más de 3 mil 900 heridos y 270 personas siguen desaparecidas tras el sismo de 7.7 grados.
Con una guerra civil en curso y una infraestructura deficiente, Myanmar ya era uno de los lugares más desafiantes del mundo para que operaran las organizaciones de ayuda, y los esfuerzos de socorro se han visto obstaculizados aún más por los graves daños a carreteras, puentes y hospitales, cortes de energía, escasez de combustible y comunicaciones irregulares.
La falta de maquinaria pesada ha ralentizado las operaciones de búsqueda y rescate, obligando a muchos a buscar sobrevivientes despacio y a mano bajo un calor implacable, con temperaturas diarias por encima de los 40 grados Celsius (104 Fahrenheit).
Las agencias de ayuda en Myanmar dicen que sus equipos sobre el terreno aún no tienen una imagen real de la devastación. Aunque indican que cerca de Mandalay, el 80% de los edificios se habían derrumbado, pero no se habían registrado porque las telecomunicaciones son lentas.
Texto y foto: Agencias