La semana que terminó, las redes le dedicaron al diputado Sergio Mayer cualquier cantidad de burlas, ofensas, ataques y memes, debido a que fue designado para presidir la comisión de cultura de la Cámara Baja ni más ni menos que por Morena, el partido de López Obrador.
Al considerarlo inculto, fatuo, trivial y hasta pedante, el castigo cibernético de las voces críticas de México y de los medios, no se hizo esperar y con gran severidad y hasta majadería, como una suerte de sanción social por el “agravio” cometido por Morena, la furia se desató en su contra poco después de nombrarlo al frente de una comisión que poco lo representa.
Seguramente los millones de electores que decidieron hacer diputado a este personaje de telenovelas, digno representante de la farándula mexicana, no tienen ni idea de lo mal que la está pasando en las redes sociales el “stripper” legislador, aunque a él finalmente esto solo le acreciente su popularidad. Y es que quienes lo atacan, olvidan que llegó por las siglas de Morena y socios, lo mismo que otros ejemplares ahí instalados, que representan al país que somos y que es capaz de hacer eso y más… sin medir las consecuencias de su voto.
Para nadie es un secreto que muchos partidos o todos, han usado a los artistas para arrancarle los triunfos electorales a sus adversarios, sin que la sociedad se dé cuenta o valore a quien le da su voto. No hay consideraciones que valgan a la hora de tentar al pueblo en sus sentimientos, una penosa estrategia que los despachos de Marketing político saben explotar, conscientes de que el elector le hace caso a su corazón y no a la razón .
Pasó con la presidencia, con gubernaturas y alcaldías, ¿por qué no habría de pasar con diputados y senadores que vienen de hacer telenovelas, de jugar fútbol o de cualquier otra actividad ajena a la política, que ignoran el uso de las leyes, o el uso de la c y la s, y tienen cero ortografía?.
El pueblo se siente identificado con la ignorancia, porque se asume igual, y porque vio que los “doctorados” y los llenos de maestrías -los “mejor preparados”-, le vieron la cara y lo engañaron, hundiendo al país mientras le robaban su dinero.
Así que podrán seguir los ataques a estos improvisados sin causarles daño alguno, porque la gente ni sabe quién es Mayer como comisionado de cultura, ni le interesa que vaya en su lugar alguien mejor preparado. Digamos que eso no le da de comer… y tampoco le quita que alguien semejante se vuelva diputado.




