La guerra contra Irán cruzó este jueves una línea que inquieta mucho más allá del frente militar, poner en riesgo instalaciones estratégicas de energía.
Después del ataque israelí contra South Pars, el gigantesco yacimiento de gas que Irán comparte con Qatar, Teherán respondió con ataques contra instalaciones energéticas en el Golfo y lanzó una advertencia que resume el nuevo clima del conflicto.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, adelantó este jueves que habrá “contención cero” si la infraestructura energética iraní vuelve a ser atacada.
Agencias internacionales reportaron que Irán intensificó sus ataques contra instalaciones de petróleo y gas en todo el Golfo Pérsico, mientras Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos denunciaron impactos o incidentes relacionados con su infraestructura.
En paralelo, la Organización Marítima Internacional pidió un corredor marítimo seguro en el estrecho de Ormuz y exigió detener de inmediato los ataques contra buques civiles y mercantes, una señal de que el riesgo ya alcanza también a la navegación comercial.
El punto más delicado sigue siendo South Pars, considerado el mayor campo de gas del mundo, que fue atacado por Israel el miércoles.
La escalada posterior alcanzó a Ras Laffan, en Qatar, donde se ubica la mayor instalación exportadora de gas natural licuado del planeta.
QatarEnergy confirmó días atrás que había detenido la producción de gas natural licuado (LNG por sus siglas en inglés) y productos asociados tras ataques a sus instalaciones en Ras Laffan y Mesaieed.
Esto es relevante porque Ras Laffan abastece alrededor de una quinta parte del suministro mundial, lo que convierte cualquier daño ahí en un problema global, no solo regional, y los daños ya reportados muestran por qué esta fase resulta tan sensible.
Texto y foto: Agencias




