Editorial de Peninsular Punto Medio

El inicio de un nuevo año siempre representa una oportunidad para hacer balances y, sobre todo, para definir el rumbo colectivo. El 2026 arranca para Yucatán con desafíos claros que exigirán coordinación, responsabilidad y una visión de largo plazo por parte de autoridades, sectores productivos y sociedad civil.

Entre los principales retos se encuentra la consolidación de un desarrollo económico que sea incluyente y sostenible. Sectores como el turismo, el campo, la pesca y los servicios continúan siendo pilares de la economía estatal, pero requieren fortalecerse con orden, planeación y respeto al entorno social y ambiental. La generación de empleo formal, con condiciones dignas, seguirá siendo una demanda central de la ciudadanía.

En el ámbito social, la atención a la salud, la educación y la inclusión de grupos vulnerables deberá mantenerse como prioridad. El crecimiento de la población, las nuevas dinámicas familiares y los retos en materia de discapacidad, salud mental y atención a la niñez y adolescencia obligan a reforzar políticas públicas con enfoque humano y territorial.

Otro desafío ineludible es el fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas. La confianza ciudadana se construye con hechos: gobiernos cercanos, decisiones claras y un combate frontal a prácticas que lesionan el interés público. La coordinación entre municipios y el estado será clave para avanzar en este objetivo.

Finalmente, el 2026 demanda participación social. Yucatán ha demostrado que cuando la ciudadanía se involucra, los resultados son positivos. Iniciar el año con diálogo, corresponsabilidad y compromiso colectivo será fundamental para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades. El futuro del estado se construye, como siempre, entre todas y todos.