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Editorial de Peninsular Punto Medio

Finalmente se dio a conocer la iniciativa de la Reforma Electoral y el país nuevamente está dividido entre los que ven con buenos ojos la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y quienes no.

La oposición dio a conocer sus puntos de vista sobre el tema y de entrada ya el PRI dijo que no la aprobará y menos se sentará a negociar.

Palabras más, palabras menos, su líder Alejandro Moreno se lanzó contra el documento con argumentos que rayan en el insulto y siempre llevando “agua para su molino”, con el claro objetivo de negarse a todo y con ello tratar de ganar simpatías electorales.

El PAN, en voz de su dirigente Jorge Romero Herrera, ha dicho que acompañarán la reforma electoral sí combate el dinero ilegal en las elecciones.

Entre sus declaraciones destaca su llamado a anular los resultados de aquellos candidatos a los que se les demuestren que tuvieron financiamiento ilegal y castigar al partido que lo haya postulado.

Es más, dijo que los otros objetivos de la reforma no son tan importantes como cerrar la puerta al dinero ilegal en los procesos ilegales. Y es que la oposición está convencida, aunque no tengas pruebas fehacientes, que el dinero ilegal sostiene las campañas de Morena.

En el mismo bando oficialista la Reforma Electoral no las tiene todas consigo, pues se ha dicho que el Pvem y PT no están de acuerdo con la eliminación de los diputados y senadores plurinominales.

Pero Morena ya adelantó que respaldan al 100% la propuesta presidencial, pues entienden, como lo recordó ayer la presidenta Sheinbaum Pardo, que se trata de un mandato del pueblo expresado en las urnas al darle su voto a la Cuarta Transformación.

Se vienen días difíciles, legislativamente hablando. Al final veremos qué tanto avanza la Reforma Electoral en México.