Los organizadores de los Juegos de Milán-Cortina 2026, que se inauguraron el viernes pasado, han intentado minimizar el daño ecológico aprovechando instalaciones existentes y han tomado algunas medidas simbólicas, como utilizar antorchas fabricadas con materiales reciclados y recargables. Sin embargo, un informe del New Weather Institute estimó que generarán cerca de 930 mil toneladas de CO2 y podrían provocar la pérdida de 5.5 km² de nieve.
La crisis climática no afecta solo a las competiciones de invierno. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha admitido que será difícil celebrarlos los Juegos Olímipicos de verano en agosto, debido al calor extremo, y estudios recientes alertan de que la degradación ambiental y la pérdida de naturaleza podrían reducir los ingresos del deporte mundial hasta un 14 por ciento para 2030.
Emisiones y nieve
La organización italiana Fundación Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (Cmcc) ha señalado recientemente que los Juegos Olímpicos iniciarán con muchas de las sedes olímpicas experimentando temperaturas superiores a la media y una nevada inferior a la media a medida que nos acercamos a la ceremonia inaugural. Añadió que los estudios llevan tiempo advirtiendo sobre el impacto del aumento de las temperaturas en la capa de nieve de los Alpes.
Por otro lado, según el New Weather Institute, Milán-Cortina 2026 generará cerca de 930 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2), a las que se suman 1.3 millones vinculadas a patrocinios, lo que supondrá una pérdida total de 5.5 kilómetros cuadrados de nieve, equivalentes a más de tres mil pistas de hockey.
En el informe titulado “Juegos Olímpicos en llamas. Cómo los Juegos Olímpicos de Invierno, al servir como plataforma para los contaminadores, están derritiendo la nieve de la que dependen”, la organización alerta sobre los riesgos climáticos del evento y el modelo actual de patrocinio olímpico.
“Italia, anfitriona de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, ha perdido, según informes, 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras que Suiza ha visto cerrar 55 telesillas y teleféricos”, dijo el estudio realizado por este laboratorio de ideas británico.
Según esta estimación, los Juegos Olímpicos de Invierno generarán alrededor de 930 mil toneladas de CO2, de las cuales unas 410 mil procederán de los desplazamientos de los espectadores. Estas emisiones provocarían en los próximos años la pérdida de unos 2.3 kilómetros cuadrados de cobertura de nieve y más de 14 millones de toneladas de hielo glaciar.
Riesgos climáticos
Se trata de un situación que ya tiene una incidencia económica cuantificable. Los riesgos climáticos como el estrés térmico, los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación pueden reducir hasta en un 14 por ciento los ingresos anuales del deporte, según un informe de la consultora internacional Oliver Wyman.
El análisis adviertió que los riesgos relacionados con el clima ya están afectando a los calendarios de competiciones, las audiencias y las operaciones, y podrían generar pérdidas de 517 mil millones de dólares en 2030 y hasta 1.6 billones en 2050. La economía del deporte, señaló el documento, depende en gran medida de unas condiciones medioambientales estables, ya que más del 90 por ciento de los derechos de retransmisión y el 76 por ciento de los ingresos por patrocinio en el deporte profesional están vinculados a actividades al aire libre.
Como ejemplo, el informe citó el Abierto de tenis de Australia, que se ha disputado en Melbourne, donde el programa del sábado se adelantó media hora ante la previsión de temperaturas superiores a los 40 grados. Varios jugadores y recogepelotas sufrieron las consecuencias físicas del intenso calor, y la número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, calificó la situación de “locura”, señalando que el resultado de los partidos depende en gran parte de quién se adapta mejor a esas condiciones.
Texto y fotos: EFE / Agencias




