Mario Barghomz
mbarghomz2012@hotmail.com
Sabemos que cuando se regala, el mejor de todos los regalos suele ser el que se da con el corazón y el alma. El que se hace no solo con cariño, sino con el ánimo y afecto de quien ama dar. Y la Navidad es propicia para ello, para regalar aquello que más nos conmueve y representa realmente lo que somos.
Así fue el regalo que nos hizo Lulú a mí, su maestro, y al resto de sus compañeros. Ella había viajado previamente a Europa y concretamente en Italia, como nos contó, se encontró en una tienda con el niño Jesús en una versión pequeña que le entusiasmó y se animó a comprar varias de aquellas hermosas criaturas.
Desde ahí comenzó la aventura del pequeño niño que luego viajaría a América. No dudemos que debidamente envuelto y guardado en alguna maleta para que llegara intacto a su destino. Ya en Mérida, Lulú nos contó cómo buscó luego donde ponerlo, porque Jesús nació -según los evangelios- en un pesebre de manera muy precaria, nos dijo, en una situación bastante humilde. Y encontró para ello unas camitas tipo moisés que rellenó luego de heno donde su niño cabía perfectamente.
Cuando llegó a la clase entró cargando una charola donde había colocado a todos sus niños, acostados cada uno en su moisés. Todos celebramos el acontecimiento. Estos niños son para ustedes -nos dijo-, uno para cada uno, pero se los doy en el descanso porque tengo que contarles su historia (la que yo cuento), es mi regalo de Navidad.
Cuando llegó el descanso y mientras disfrutábamos del café y las galletas, Lulú tomó la palabra; debo decirles que estos niños fueron ya a la iglesia. Así como los ven, acostaditos cada uno en su moisés, se los llevé al padre para que los bendijera. El padre roció agua bendita sobre ellos y luego me dijo ‘listo, Lulú, tus niños ya están bautizados, puedes regalarlos’. Mientras nos decía aquello pudimos ver que se estremecía y sus ojos estaban a punto de las lágrimas. Lo que hizo que nosotros, al escuchar su historia, sintiéramos lo mismo.
Lulú agregó a su regalo una tarjeta de Navidad personalizada con el nombre de cada uno. La tarjeta en su interior, dice: “Jesús es la razón de la Navidad; es el regalo que se adapta perfectamente al tamaño de cada corazón”. Y no hay más que estar de acuerdo con esa linda idea y el haber sido elegidos por Lulú para recibirlo.
Seguramente habrá otros regalos que en lo particular se puedan agradecer y recibir. Pero no creo que haya otro como este por su exacto sentido y significado de la Navidad. Regalo que, como dice Lulú, se adapta perfectamente al tamaño de nuestro corazón.
La idea me gusta porque también es perfecta y no solo por su sentido literal, sino por todo lo que se relaciona dentro de un significado más amplio; sentir que Dios nos ha sido compartido a través de un buen regalo y la buena voluntad de alguien que se ocupó de ello. Y el sentido y significado de la Navidad es ese, el compartir y la buena voluntad hacia donde nos encamina Jesús en los evangelios. La fe y la esperanza contenidos en la pequeña imagen de un cuerpo tan pequeño, pero la grandeza inmensa de su promesa y su palabra.
Gracias por ello, Lulú.
¡Feliz Navidad a todos!




