Al celebrar una misa de Acción de Gracias por su octavo aniversario de ordenación de Obispo Auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz resaltó que se compromete a seguir orando por las vocaciones religiosas y la constante invitación a niños y jóvenes al discernimiento vocacional.
Recordó que el papa Juan Pablo II decía a los seminaristas que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo, que quiere corazones valientes y decididos.
“Tendrán grandes alegrías, aunque necesitan sacrificarse, el Señor no abandona a sus hijos”, refirió.
Por otra parte, señaló que sobre el sentimiento de no ser digno, la Eucaristía recuerda que hay que amar la misión que se nos ha encomendado, con pasajes donde uno descubre la voluntad de Dios.
Mencionó que la historia de salvación, es una historia viva, que nosotros somos los actuales protagonistas, con nuestras debilidades, esto nos compromete a realizar exámenes de conciencia.
Expresó que ellos tienen la responsabilidad de oficiar misas, que no sean celebraciones tradicionales donde se participa por costumbre, miedo a la condenación o porque es una obligación de la ley cristiana, sino que deben realizarlas para evitar que los fieles no vivan en la esclavitud del pecado.
Enfatizó que en cada misa deben salir renovados en la conciencia, porque uno de los retos que tiene la Iglesia no es cumplir con todo lo programado, sino tener una verdadera Evangelización para comprender y amar al pueblo.
Agregó que la misericordia es el camino para alcanzar la salvación.
Texto y foto: Darwin Ail



