El poder terapéutico de la escritural

Joaquín de la Rosa Espadas

Una entrevista al doctor Paulino Dzib Aguilar, realizada a través de la Clínica de Justicia Terapéutica de Yucatán, pone sobre la mesa una herramienta sencilla y poderosa para el manejo de las emociones: la escritura emocional autoreflexiva.

-Doctor, ¿por qué es importante hablar hoy en día del manejo de las emociones?

Paulino Dzib Aguilar: Porque las emociones influyen directamente en nuestra salud mental y física. Es importante entender que se manifiestan en dos grandes dimensiones: los pensamientos y las respuestas del cuerpo. Cuando tenemos ideas que nos generan ansiedad o preocupación, la sangre se concentra en el cerebro como parte de un mecanismo de alerta, y por eso disminuye la temperatura periférica en brazos, piernas u orejas. Esa reacción corporal nos indica que algo está ocurriendo a nivel emocional.

-¿Existe alguna técnica que ayude a trabajar estas reacciones?

Paulino Dzib Aguilar: Sí. Hay una técnica llamada Escritura Emocional Autoreflexiva, desarrollada por el psicólogo social estadounidense James W. Pennebaker y posteriormente fortalecida en la Unam con el doctor Domínguez. Aquí en Yucatán la hemos aplicado con estudiantes, trabajadores y personas de distintos sectores, y hemos observado resultados muy positivos en el manejo del estrés y de los conflictos emocionales.

-¿En qué consiste esta técnica?

Paulino Dzib Aguilar: Se compone de cinco etapas y es importante seguirlas con atención. Antes que nada, quiero aclarar que no debemos preocuparnos por la ortografía, la redacción o la forma del texto. Lo esencial es expresar lo que sentimos con honestidad.

La primera etapa consiste en escribir, en primera persona, todo aquello que nos molesta o incomoda, utilizando expresiones como “yo” o “a mí”. La segunda etapa es elaborar una lista de palabras y frases relacionadas con ese malestar e incorporarlas al texto inicial.

En la tercera etapa se reescribe la experiencia en tercera persona, usando “él”, “ella” o “ellos”, lo cual ayuda a tomar distancia emocional del problema. La cuarta etapa consiste en escribir qué aspectos positivos nos dejó el ejercicio: aprendizajes, alivio o nuevas comprensiones.

-¿Y qué sucede al final del proceso?

Paulino Dzib Aguilar: En la quinta etapa, el escrito se destruye. Esto simboliza el cierre del proceso y garantiza que nadie más tendrá acceso al contenido, lo que brinda confianza y libertad al momento de escribir. Es así que la escritura se convierte en una herramienta terapéutica accesible que permite liberar emociones, ordenar pensamientos y favorecer el bienestar personal. Es un primer paso para conocernos mejor y cuidarnos.