La edición número 19 de la tradicional Presencia de Oaxaca en Mérida finalizó ayer, y justo en el Día del Amor y la Amistad, el equipo de Peninsular Punto Medio, recibió una atenta invitación para disfrutar de una sabrosa comida en la que no faltaron las tradicionales tlayudas, acompañadas de horchata con nuez y melón, y como postre, nieves de flor de piña.
Durante la amena plática, el director del grupo Oaxaca Arte, Fiesta y Tradición, el maestro Alberto Vázquez Sánchez, destacó que fueron más de 30 mil personas las que acudieron a los eventos culturales y a visitar la muestra, que, de manera inicial, desde el 11 de enero, se instaló en el Parque de la Paz, y posteriormente en el Parque de Santa Ana, donde lo mismo locales, que turistas extranjeros, acudieron a disfrutar de la gastronomía oaxaqueña, en la que se destacaron los tamales, el mole negro y las enfrijoladas.
“La gente ha comido chapulines al mojo de ajo, que se han agotado hasta en Oaxaca, quesillo, de mole negro, los tamales de mole negro en hoja de plátano, de amarillo, de verde, de rajas con quesillo, de frijol con chorizo, pero, además, ha disfrutado de la representación de la Guelaguetza, en la que presentamos la danza de las ocho regiones con banda de viento en vivo. Se logró el objetivo de fortalecer en las nuevas generaciones la cultura de nuestro México maravilloso”, dijo el maestro, quien recalcó que se van muy contentos, sobre todo porque ahora es más firme la posibilidad de hermanar a las capitales oaxaqueña y yucateca.
“Ya se hicieron las gestiones correspondientes con el director de Desarrollo Económico y Turístico del Ayuntamiento de Mérida, (Eduardo Seijo Solís) y con la oficina de relaciones internacionales de Oaxaca y Ciudades Hermanas, ya están en pláticas y muy probablemente el 3 de abril se pueda firmar un acuerdo al respecto, es algo por lo que hemos luchado a lo largo de 12 años y 19 visitas o presencias en Mérida del grupo”, subrayó.
En el menú, que a partir del domingo estará disponible en Ciudad del Carmen, Campeche, donde será la próxima parada del grupo, figuran las memelas, los molotes que, explicó la señora Diana Velasco, son una fritura en forma redonda, con una apariencia similar a las salchichas que se cubren con harina y se fríen, pero en este caso se encuentran rellenas de papa con chorizo, para luego ser servidas con una pasta de frijol y queso espolvoreado.
Y sin duda que quedará para recordar gratamente el sabor del mole negro, que es el resultado de la combinación de varios guisos de chile, como el mulato y el ancho además de pepita, galleta de animalitos, pan, tortillas doradas, ajonjolí y pasitas. Además, hay otras siete variantes de mole como el amarillo, rojo, verde, el chichilo y el mancha manteles, que están literalmente para chuparse los dedos.
Texto y fotos: Manuel Pool Moguel




