La escalada estadounidense contra La Habana parece haber quedado momentáneamente en pausa, con Washington dirigiendo su foco internacional a Irán y permitiendo la entrada de algo de combustible en Cuba.
La constatación más evidente de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no da máxima prioridad a seguir aumentando la presión sobre la isla es que en su discurso sobre el Estado de la Unión, de una hora y 47 minutos, no pronunció una sola vez la palabra “Cuba”.
Pero hay elementos más tangibles. La Administración estadounidense ha dado pasos para permitir que empresas estadounidenses exporten o reexporten combustibles a firmas privadas en la isla.
La Oficina para el Control de los Activos Extranjeros (Ofac) anunció que permitirá la reexportación desde Estados Unidos a Cuba de petróleo venezolano, siempre que vaya al sector privado de la isla y cumpla ciertas condiciones.
Además, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) de Estados Unidos comunicó que “ciertas transacciones” ligadas a la exportación y reexportación de gas y otros productos petrolíferos a miembros del sector privado en Cuba podrían ser autorizadas, incluso sin la correspondiente licencia, si cumplen con los requisitos necesarios.
El presidente del Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba, John Kavulich, aseguró que esta decisión es “significativa” porque “vuelve a legitimar la emergencia del sector privado en Cuba ante la opinión pública de Estados Unidos y, específicamente, ante el Congreso”.
Además, a su juicio, es relevante porque Washington le indica así al Gobierno de Cuba que las medidas que refuerzan al sector privado en la isla pueden ser “un camino para las negociaciones” bilaterales.
Kavulich está convencido de que la Administración estadounidense trata de replicar en Cuba el “modelo Venezuela”, a pesar de todas las diferencias económicas y políticas entre los dos países, favoreciendo los cambios en política económica sobre las reformas en la estructura política.
La medida se dio a conocer después de que el sector privado en la isla, principalmente las pequeñas y medianas empresas cubanas, empezasen a importar combustible para autoconsumo tras una reforma legal del Gobierno cubano.
Estas entradas limitadas de combustible no ponen en duda sin embargo el grueso del asedio petrolero de Estados Unidos a Cuba, una medida que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha calificado de contraria al derechos internacional.
Texto y foto: EFE / Agencias




