China se encuentra en la antesala de una revolución manufacturera con la aparición de las “fábricas oscuras”: instalaciones totalmente automatizadas que operan sin trabajadores humanos en la línea de producción y, por lo tanto, sin iluminación artificial, aire acondicionado o calefacción, lo que reduce costos de operación.
Un ejemplo de esto es la planta productora de celulares de Xiaomi en Changping, Pekín, que opera con automatización total las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Allí, los robots utilizan tecnologías de visión por IA, sensores y Lidar (detección por luz láser). De este modo, en completa oscuridad, son capaces de ensamblar un celular nuevo cada segundo, alcanzando una capacidad de 10 millones de dispositivos al año.
Si ponemos el foco en la eficiencia, tiene bastante lógica. Los robots no necesitan ver lo que hacen porque sus sensores y programación los guían, no se cansan, no enferman y no necesitan parar para comer.
Además del ensamblaje, la planta utiliza inteligencia artificial (como la plataforma Xiaomi Pengpai) para gestionar la cadena de suministro, ajustar la producción en tiempo real y realizar el control de calidad automáticamente. Esto reduce los costos laborales y de energía, manteniendo un entorno libre de polvo y con condiciones constantes, lo que disminuye el margen de error.
Aunque se le llama “sin humanos”, el personal humano no desaparece del todo; se dedican exclusivamente a tareas de mantenimiento, control de calidad y supervisión especializada, no al ensamblaje manual.
Este modelo de “lights-out manufacturing” (fabricación con luces apagadas) representa el futuro de la industria 4.0, buscando la máxima eficiencia y precisión en la producción de electrónicos.
Si bien las fábricas oscuras plenamente operativas aún son escasas a nivel mundial, la rápida adopción de la automatización en China sugiere que se están convirtiendo en una realidad. BYD, por ejemplo, ya utiliza sistemas robóticos para el ensamblaje de baterías y chasis de vehículos eléctricos en sus plantas de Shenzhen y Xi’an.
De acuerdo con Automotive News, el primer caso de una planta automotriz completamente automatizada podría concretarse antes de 2030 en China, con una expansión posterior hacia Estados Unidos y, eventualmente, Latinoamérica.
En Occidente, el avance también es notable:
Hyundai: planea integrar robots humanoides desarrollados por Boston Dynamics en su planta de Georgia a partir de 2028.
Tesla: apuesta por una automatización extrema, combinando megacastings, robots industriales y software propio que coordina toda la producción, mientras desarrolla en paralelo su robot humanoide Optimus.
BMW y Mercedes-Benz: avanzan con líneas altamente automatizadas en plantas específicas, aunque por ahora mantienen personal humano en tareas críticas de supervisión y control.
La diferencia entre fabricantes no es el rumbo, sino la velocidad con la que están dispuestos a prescindir de la mano humana.
El objetivo es menos errores, menos interrupciones, ciclos de producción más rápidos y una reducción significativa en costos laborales. Según Accenture, la automatización avanzada puede recortar hasta 50% los tiempos de desarrollo y salida al mercado de un nuevo vehículo.
Si las previsiones se cumplen, es muy probable que los coches de la próxima generación sean fabricados enteramente a oscuras, ensamblado por brazos metálicos que nunca duermen. La primera mano humana que toque el volante será, precisamente, la del conductor al recibirlo en el concesionario.
Datos a destacar
China apuesta por fábricas oscuras, con instalaciones totalmente automatizadas que operan sin trabajadores humanos en línea de producción.
El objetivo de usar este modelo de empresa es claro: menos errores, cero interrupciones, ciclos más rápidos y reducción importante de costos.
Texto y fotos: Manuel Pool




