Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán (Ficmy) 2025

Joaquín de la Rosa Espadas

Mi experiencia en el Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán (Ficmy) 2025 representó una valiosa oportunidad de colaboración y aprendizaje junto a mis compañeros, jóvenes talentos de la Escuela de Cine del Sureste Cine Mayab, una escuela gratuita impulsada por la Sedeculta que ofrece formación integral en distintas áreas de la producción cinematográfica como guion, dirección, actuación y otras profesiones claves del cine. 

En este contexto participé como guionista y director del cortometraje “Salir de aquí”, proyecto que desarrollé con el acompañamiento académico de la escuela y bajo la tutoría de nuestro maestro, el director de cine Bernardo Arellano, quien fungió además como productor del cortometraje. Su experiencia y orientación fueron claves durante el proceso creativo y de producción, especialmente en el marco exigente del Short Film Race, donde los tiempos y recursos son limitados y las decisiones deben tomarse con precisión. 

Para esta décima edición, las autoridades del festival —Karla Paola Medina, directora y productora del Ficmy, e Isaac Basulto, jefe de Producción de FicmyLab – Short Film Race — destacaron que por primera vez se seleccionaron 13 guiones para desarrollarse como cortometrajes, a diferencia de ediciones anteriores, en las que solo se elegían entre seis y ocho proyectos. Esta decisión respondió al interés del festival por ampliar el número de voces, miradas y estilos, así como por impulsar mayor diversidad entre los creadores de cine local. 

El resultado fue evidente durante la proyección final de los trabajos, realizada los días viernes 28, sábado 29 y domingo 30 de noviembre. Las funciones iniciaron en la Sala Mayamax del Museo del Mundo Maya, sede de la inauguración de los cortometrajes, y continuaron posteriormente en Cines Siglo XXI y Cinemex Galerías. La muestra reunió propuestas muy diversas entre sí, tanto en tono como en género, que transitaron por la comedia, el terror, el melodrama y la farsa, así como por ejercicios de crítica social y planteamientos más cercanos al cine comercial. 

Esta pluralidad confirmó la riqueza creativa de la escena cinematográfica emergente en Yucatán y subrayó la pertinencia de seguir abriendo espacios de exhibición y producción para nuevos realizadores. Los 13 equipos seleccionados del Short Film Race 2025 fueron: Arrullo, de Nelson Javier Sosa Alpuche; Cuando todo el mundo soñó con el fin, de Elían Magaña; ¿Dónde descansarán nuestros muertos?, de Abraham Bote Tun; El Especial, de Diego Tzuriel Vera Ordóñez; Érase una vez… un cerdo, de Jeremy Josué Zúñiga Núñez; El Flan, de Juan Carlos Valladares; La última noche en Misnebalam, de Oscar Antonio Gálvez Carmona; Magonia, de Charlie Almeida Ruiz; Adiós Mixo, de Abraham Puebla Castro; Nostalgia, de Armando Ek Ley; Pequeños Detalles, de Chayanne Camil Villalba González y Leonardo Fernández Jiménez; Redamancia, de Elías Pérez Belmot; y Si pudiera salir de aquí…, de Joaquín de la Rosa Espadas. El Ficmy, además de impulsar el desarrollo de producciones locales, presentó una cartelera de cine internacional cuidadosamente diseñada y curada por su equipo, integrada por obras provenientes de distintos festivales y plataformas especializadas como FilmFreeway. Como un valor añadido, el festival extendió su programación cinematográfica más allá de la capital, llevando las proyecciones a diversas poblaciones del Estado, entre ellas Komchén, Dzityá, Progreso, Celestún, Izamal, Nacuché, Espita y Cenotillo, fortaleciendo así el acceso al cine y la descentralización cultural en Yucatán. 

Desde mi punto de vista, uno de los pocos aspectos a mejorar es la duración de algunos eventos oficiales, que en ocasiones resultan extensos. No obstante, es importante reconocer que el festival ha mostrado una evolución constante: este año se notó una mejora en el presupuesto destinado a catering y transporte, y estoy seguro de que en próximas ediciones estas cifras continuarán creciendo, como ha ocurrido año con año gracias a la incorporación de nuevos patrocinadores, así como a la ampliación de premios y reconocimientos. En esta edición, el concurso repartió entre 400 y 500 mil pesos en premios de producción y postproducción, incluyendo un premio del público otorgado durante la gala. Recomiendo ampliamente participar la próxima edición de 2026, ya que la competencia sana impulsa el desarrollo cultural del cine yucateco, un cine que comienza a consolidar una identidad propia y una presencia cada vez más sólida dentro del panorama nacional.