El fulgor del bordado mazahua se convierte en “pieza” de exposición

El bordado de dos agujas, también conocido como lomillo, y el de hilvanado y pepenado es un arte tradicional que preservan las indígenas de la comunidad mazahua de San Felipe Santiago, estado de México.

Una muestra de ese quehacer se presentó a partir de ayer domingo en el Museo Franz Mayer.

Se trata de la exposición Arte-objeto mazahua: Isabel Quijano León, que documenta el dominio de la técnica en los bordados mazahuas y da cuenta del trabajo de colaboración entre las artesanas mazahuas y la artista Isabel Quijano.

Organizada por el Museo Franz Mayer y el Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D. Lechuga (Ceap-RDL), la muestra reúne 40 piezas de arte-objeto que combinan el quehacer artesanal de bordado en miniatura que fueron colocadas en diversos soportes ornamentales y utilitarios, seis fotografías de las bordadoras y 12 piezas del acervo de Lechuga, entre las que destaca un bordado miniatura de 1981.

La artesana Angélica Reyes Martínez, de 38 años, comparte que desde los seis años de edad aprendió a bordar en su comunidad: “Es algo donde expresamos nuestro sentir, nos sale del corazón crear un bordado. Por ejemplo, hacemos caballitos porque cuando vamos a cuidar los borregos vemos muchos animales que corren en el campo, son libres; buscamos nuestra libertad y también nuestra fuente de trabajo”.

Explicó que en San Felipe Santiago los niños desde seis u ocho años empiezan a bordar. Llegan de la escuela, hacen su tarea, comen y se van a cuidar los animales y allá se ponen a bordar.

Arte con identidad

Marta Turok, antropóloga y coordinadora del Ceap-RDL, dijo que en la exposición el público conocerá las técnicas del bordado de dos agujas, también conocido como lomillo, y el de hilvanado y pepenado.

El bordado de hilván se ha utilizado para adornar camisas y blusas; es elaborado por varias etnias, pero cada una lo realiza con alguna variante, aporta identidad propia. En San Felipe Santiago además de hacer el hilvanado remarcan la figura pepenándola; por eso lo llaman bordado de hilvanado y pepenado.

Turok explicó que las piezas bordadas por las mazahuas se han transformado en arte-objeto y destacó que el gran detalle de la exhibición es un bordado miniatura de 1981.

También recordó que en los años 70 del siglo pasado se instituyó el programa pionero de desarrollo artesanal y la capacitación de las bordadoras mazahuas tuvo auge y en esa época se efectuaron concursos artesanales en la categoría de miniaturas.-Agencias

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