Siguiendo la tendencia del Gobierno Federal, la administración estatal y la fracción de Morena en el Congreso del Estado buscan una reforma para disminuir el número de escaños en el Poder Legislativo. La oposición señala que esta medida busca consolidar una sobrerrepresentación oficialista y reducir la pluralidad política.
El argumento central del Ejecutivo es la austeridad y la eficiencia en el uso de los recursos públicos. No obstante, sectores críticos cuestionan esta postura frente a la inversión en proyectos de infraestructura, como el Tren Ligero y el Tren Maya, cuyos niveles de ocupación y costo han sido objeto de controversia.
La Secretaria de Gobierno (Segob), Liz Hernández, respaldó el “Plan B” de la reforma electoral federal. Argumentó que existe una disparidad entre el presupuesto y la conformación de los congresos locales respecto al número de habitantes. Según la funcionaria, la reforma busca establecer criterios claros basados en la densidad poblacional.
Por su parte, los defensores de la autonomía estatal critican que estos lineamientos federales vulneran la soberanía de los estados para determinar sus formas de gobierno.
Al comparar la región peninsular, se observa que, aunque Campeche y Quintana Roo tienen diferencias en población y presupuesto, la propuesta oficialista propone una homologación que, según críticos, favorece políticamente al partido en el poder.
Texto y foto: Agencia




