Kenia Walldina deja a Umán con miedo en los paraderos

Los paraderos pintados con los colores distintivos de la actual administración del Ayuntamiento de Umán lucen impecables… Al menos en la pintura. Porque en los hechos, funcionan más como escenografía urbana que como espacios pensados para el servicio ciudadano.

El abandono, la falta de mantenimiento y las deficiencias en infraestructura —como el puente peatonal que los conecta— exhiben la escasa operatividad de la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga. La imagen institucional está presente; la funcionalidad, ausente.

En particular, dos paraderos ubicados sobre la avenida Internacional, en el cruce con la calle 46 del fraccionamiento Paseos de Itzincab, acumulan más carencias que beneficios. Basura, alumbrado público inexistente y ausencia total de conectividad a internet forman parte del paisaje cotidiano.

Ambos espacios, que en teoría deberían ofrecer condiciones básicas de seguridad, carecen de lámparas, conexiones eléctricas y red de wifi pública. El resultado: sitios inseguros, especialmente por las noches, cuando trabajadores del corredor industrial concluyen su jornada y esperan el transporte público.

“De noche ni pensarlo, sola como mujer no, no se puede esperar el camión acá, a menos que esté una patrulla, pero cuando salgo de trabajar lo espero, pero porque van dos compañeros de trabajo, pero sola, ni loca se puede”, explicó Margarita, quien vive en la cabecera municipal y labora como personal administrativo en una empresa de la zona.

Los dos paraderos están enlazados por un puente peatonal que comparte el mismo deterioro: sin luminarias, sin señalamientos adecuados, con huellas de óxido y evidente falta de mantenimiento.

“Cruzar por el puente es imposible de noche, no tiene luminarias y ya no es seguro para cruzar, se pone peligroso en las noches, si en el día la gente no lo utiliza porque no se siente seguro, ahora de noche menos”, explicó una empleada dedicada a la venta de alimentos para mascotas.

Mientras tanto, los espacios públicos permanecen en la penumbra, literalmente. Porque al parecer, en Umán hay presupuesto para fiestas y reflectores, pero no para focos. Y así, entre pintura fresca y lámparas fundidas, la administración municipal demuestra que, cuando se trata de prioridades, la imagen siempre brilla más que la seguridad.

Texto y foto: Redacción