El director del Centro de Integración Juvenil (CIJ), Víctor Roa Muñoz, advirtió que la ley seca y el confinamiento al que están expuestas las personas que tienen una adicción al alcohol, podría desatar un incremento en los casos de violencia familiar, e incluso la muerte de los que dependen de esta sustancia.
Destacó que el síndrome de abstinencia puede generar hiperactividad, irritabilidad, temblores, deshidratación, delirio y alucinaciones; y si las personas padecen una enfermedad crónica, y están en condiciones de aislamiento, la situación se podría agravar más, llevándolos a un estado de coma, y finalmente a la muerte.
Indicó que es importante conocer cuáles son los síntomas y acudir de inmediato al médico para evitar una posible tragedia, pues “el alcoholismo es un problema médico donde hay afectaciones clínicas y mentales en las personas que están en un proceso de abstinencia, y si a esto le sumas el hecho de que tienen que estar encerrados en sus casas, la posibilidad de que aumente la violencia en contra de sus parejas, hijas e hijos es mayor”, manifestó.
Recordó que Yucatán ocupa el primer lugar en el consumo de bebidas alcohólicas, pues si bien las personas no beben todos los días, cuando lo hacen es en grandes cantidades; lo que es un factor de riesgo que pudiera ocasionar el aumento de la violencia en los hogares, tomando en cuenta que las personas no están acostumbradas a estar tanto tiempo juntas, además de que viven en casas pequeñas.
Roa Muñoz comentó que 6 de cada 10 pacientes tiene problemas con el abuso de alcohol, por lo que se requieren campañas efectivas de concientización para hacer frente a dicha problemática.
Resaltó que debido a la contingencia sanitaria, el centro ha disminuido sus horarios de atención; por lo que estarán recibiendo a los pacientes de lunes a viernes de 8 de la mañana a 3 de la tarde, además de que están ofreciendo este apoyo a distancia a través de videollamadas y WhatsApp.
Texto y fotos: G. Bacelis



