La inflación, un problema para las familias yucatecas

Los precios de bienes y servicios suben a un ritmo mayor que los ingresos familiares, la capacidad de compra se contrae, los hogares de estratos socioeconómicos bajos recienten aún más la inflación, que se convierte en catalizadora de la pobreza.

En Yucatán, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima que 6 de cada 10 personas enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas de bienestar y 33 municipios concentran los más altos indicadores de pobreza.

En abril, la inflación en México fue de 5.82 por ciento, su mayor nivel desde mayo de 2009, y en Mérida los precios registraron un alza anual de 5.91 por ciento, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El alza de precios ha sido una constante a lo largo del año, sin embargo, la mayor repercusión se da entre las personas de menores ingresos, al contraerse su deprimido poder adquisitivo. Para Miguel Ángel Viana, economista y catedrático de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), la inflación es un hecho frecuente en las economías de libre mercado, sin embargo cuando el alza de precios es mayor al incremento de los ingresos de los hogares, las familias pueden enfrentar dificultades para adquirir la canasta básica de productos que los sitúen en la línea de bienestar.

Estadísticas del Inegi, refieren que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento a tasa anual de 5.82% en abril pasado, la más alta desde mayo de 2009. Entre los bienes y servicios cuyos precios contribuyeron más a la inflación en el cuarto mes del año se encuentran: el jitomate, pollo, loncherías, fondas, torterías y taquerías; aguacate, vivienda propia, transporte colectivo, leche pasteurizada y fresca, servicios turísticos en paquete y automóviles.

Por el contrario, los bienes y servicios cuyos precios ayudaron más a la baja fueron: electricidad, gas doméstico LP, gas doméstico natural, tomate verde, gasolina de bajo octanaje, cebolla, limón, servicio de telefonía móvil y carne de cerdo.

El informe más reciente de Coneval refiere que de los casi dos millones de habitantes que hay en Yucatán, sólo 407 mil personas están en condiciones de no vulnerabilidad económica. En contraste, en la categoría de vulnerables por ingresos hay 145 mil individuos, en vulnerables por carencias sociales hay 578 mil, en pobreza extrema 223 mil, en pobreza moderada 734 mil y en pobreza general 957 mil. Es decir, aproximadamente 63 por ciento de la gente tiene ingresos inferiores a la línea de bienestar.

De acuerdo a información de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi), 21.4 por ciento de los yucatecos está catalogado en situación de carencia alimentaria; es decir, en Yucatán al menos una de cada cinco personas no tienen los medios suficientes para satisfacer dignamente sus necesidades básicas de alimentación.

El Coneval indica que en los hogares lacerados por la insuficiencia de recursos se da alguno de los siguientes  factores: hay una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos; dejan de desayunar, comer o cenar; comen menos de lo que piensan deberían comer; comieron una vez o dejaron de comer todo un día.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) estatal, en Yucatán 33 municipios concentran las peores condiciones de pobreza, de los cuales 10 son catalogados como localidades de muy alta marginación.

En el ‘top ten’ de los municipios con muy alta marginación están Tahdziú, Mayapán, Chemax, Yaxcabá, Chikindzonot, Tixcacalcupul, Cantamayec, Kaua, Chankom y  Dzoncauich. El resto de los municipios de Yucatán en alta marginación son: Tixméhuac, Chacsinkín, Uayma,  Dzitás, Teabo, Tetiz, Chichimilá, Espita, Tekom, Maní, Tunkás, Cuncunul, Huhí, Quintana Roo, Temozón, Timucuy, Chumayel, Tekal de Venegas, Halachó, Hoctún, Santa Elena, Sudzal y Chapab.

El economista Miguel Álgel Viana sostuvo que para contrarrestar con efectos inflacionarios, principalmente entre la población con mayores carencias, es necesario mejorar el ingreso de las familias, principalmente la remuneración laboral, lo cual está ligado a la productividad, a las políticas salariales y a los programas de apoyo productivo. Además, mejorar la cobertura y calidad de los servicios  básicos.– José Villegas

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