Lo que el hielo nos dejó

Mary Carmen Rosado Mota

@mary_rosmot

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Ayer domingo concluyeron de manera oficial los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina 2026 con una gran ceremonia de clausura que destacó la cultura italiana con un espectáculo de ópera enmarcado con el coliseo romano para darle pie a un último desfile de atletas y una gran fiesta musical para despedir esta edición dominada, de nueva cuenta, por Noruega que alcanzó 41 medallas de las cuales 18 fueron de oro. De este modo nos despedimos del deporte invernal recapitulando alguna de las mejores lecciones que nos dejó.

Disfrutar lo que hacemos

Sin duda alguna el patinaje artístico acaparó gran parte de la atención en estos Juegos Olímpicos y aunque nos dejó bastantes momentos de drama y resultados inesperados, de igual forma nos enseñó que la clave es disfrutar lo que hacemos y para muestra basta con volver a ver la rutina de la estadounidense Alysa Liu quien nunca perdió esa gran sonrisa en su rostro durante toda su presentación, contagiando a los espectadores no solo su entusiasmo por participar sino igual reflejando que, ante todo, ella estaba disfrutando plenamente esa final. La calificación y medalla vinieron después, pero, definitivamente, la manera en que fluyó vale el oro puro.

Leyenda dorada

En la edición de Beijing 2022 la esquiadora china Eileen Gu se convirtió en la campeona olímpica más joven en la modalidad acrobática del esquí, cuatro años después ha incrementado su legado con tres medallas más para su palmarés y el bicampeonato en la competencia de halfpipe con una increíble presentación. Sin embargo, parece que su trayectoria no es suficiente ante las críticas que ha recibido por representar a China o ante el cuestionamiento de la “falta” de oros que tuvo en Milano-Cortina al ganar dos platas, ante este cuestionamiento Eileen fue más que honesta al decir que ser la esquiadora acrobática más condecorada del olimpismo es sumamente meritorio sin importar el color de ese metal.

La última y nos vamos

Si hubo una final más que cardíaca esa fue la de snowboard slopestyle con una tercera ronda donde la mayoría de las competidoras arriesgaron todo por un lugar en el podio. Con grandes giros, acrobacias espectaculares y aterrizajes firmes, la diferencia entre Mari Fukada y Zoi Sadowski fue de apenas 40 décimas moviendo los lugares y colores de medallas para darle a la representante de Japón el título olímpico. Vale la pena destacar en esta competencia la corta edad de las participantes y el compañerismo que se vive mientras se alientan unas a otras para conseguir estas acrobacias.

De esta manera nos despedimos de dos pebeteros olímpicos con la esperanza de volver a ver el fuego iluminar al deporte de invierno pero ahora en los Alpes franceses en el 2030. Mientras tanto sigamos con ese espíritu más rápido, más alto, más fuerte pero juntos.