Tras una inversión superior a los 27 millones de pesos realizada hace apenas año y medio, destinada supuestamente a la modernización, recuperación y embellecimiento del Malecón de San Francisco de Campeche, el principal bulevar y atractivo turístico de la capital luce hoy en condiciones deplorables.
En lugar de “arreglar su chiquero”, como sentenció la gobernadora Layda Sansores ante su compañero morenista Ricardo Monreal, la administración estatal ha optado por desplegar a sus medios afines en una campaña de evasión. El objetivo parece claro: eludir responsabilidades y sacar raja política culpando a gobiernos de oposición por el deterioro.
Es pertinente recordar que, desde el sexenio de Antonio González Curi, el mantenimiento del Malecón es competencia directa del Gobierno del Estado. Este acuerdo fue ratificado en 2015 y publicado formalmente en el Diario Oficial de la Federación, lo que invalida cualquier intento de deslindar responsabilidades hacia otros niveles de gobierno.
Apenas en 2024, el gobierno morenista anunció la inyección de esos 27 millones de pesos para renovar parques, repintar pistas y “retocar” la infraestructura existente. No obstante, a menos de dos años de dichas obras, los resultados son invisibles: el Malecón luce peor que antes de la intervención.
Un recorrido por el bulevar costero evidencia el abandono: la pista de tartán se ve destrozada y sin mantenimiento, el borlas están podridas con pintura carcomida por el salitre; los pisos están reventados y los parques derruidos.
Todo esto ocurre a solo meses de una inauguración que pretendía justificar un gasto masivo de recursos públicos.
Mientras la infraestructura colapsa, la secretaria de Turismo, Adda Solís Peniche, parece más enfocada en su imagen que en su gestión. Entre videos recogiendo basura y “clases” de botánica, la funcionaria encabeza una campaña de promoción personal que ignora la urgencia real: recuperar el atractivo de la ciudad y atraer visitantes a un destino que hoy se cae a pedazos.
Texto y foto: Agencia



