Manicomio

Armando Escalante
Periodista y analista político

El peje está listo para ingresar a “la casa de la risa” —como repetía difunto amigo—quien lo veía candidato para encerrarlo en un manicomio. Resulta que decidió amenazar a los congresistas de EE.UU. que se opongan a su “Reforma Eléctrica” como una muestra más de lo que es capaz de decir quién se sabe impune y respaldado por la gente menos enterada que lo sigue en la Unión Americana.

Fue la más reciente (que no la última) de las barbaridades que lanzó el presidente Manuel López, como muchas otras con las que suele amanecernos. Resulta que a punto de irse a Washington largó su absurda advertencia, sabedor que los adoctrinados migrantes que lo siguen con fidelidad, podrían sumarse a ir contra aquellos políticos del vecino país.

Sin duda la amenaza tiene fondo y debe venir apuntalada de segundas intenciones que ya pronto veremos. Por ahora, volvió de su breve y cosmética entrevista con Joe Biden y Justin Trudeau quienes con toda diplomacia y cortesía le permitieron sin duda, sus escasas aportaciones a la relación comercial, política y social con ambas naciones. Perdieron su tiempo.

Poco a poco lo van conociendo. Tanto uno como el otro, deben haber sentido que perdieron el tiempo escuchando sus propuestas mesiánicas de salvar a Centroamérica —destruida por los populistas y narcotraficantes— con el dinero de los contribuyentes, esos que el señor López se empeña en espantar. Y deben haberse reído de sus poses de humildad con las que suele engañar a quienes se dejan.

Lo que debe quedarnos claro es que aquel fingirá que apoya a EE.UU. y Canadá y hasta hará creer que critica a los chinos. Asi ganó la campaña: diciéndole a la gente lo que quiere escuchar, aunque actúe al revés. Lo acaba de hacer en la Casa Blanca y hasta los medios mexicanos más críticos, se fueron con la finta.

Triple xix.— El Tianguis turístico resultó un éxito, tanto que en los próximos días y meses seguiremos oyendo de sus beneficios y logros. Ojalá alguien informe de una sola cosa que haya financiado el señor Torruco y si es que le vieron el color de su cartera.

Xix dos.— La nueva ruta de transporte urbano que recorrerá el Anillo Periférico es un enorme logro de gestión e inversión y a la vez una muestra de lo que no se hizo desde hace dos sexenios. Pudiendo impulsarlo, los dos gobiernos anteriores dejaron ir una oportunidad de desarrollo que en mucho beneficia a la sociedad. Camiones de lujo, nuevas banquetas, cobertizos y pasos peatonales, se han añadido a la infraestructura que sorprendentemente nadie hizo en esa vía, que le corresponde mantener al Poder Ejecutivo estatal y que durante años fue considerada vía Federal.

Xix tres.— Si les queda algo de “estadistas” o quieren pasar a la historia por dejar un legado medianamente útil para el desarrollo social y económico, las autoridades de Yucatán debieran estar buscando recursos para construir el segundo periférico y contribuir a que Mérida, sus comisarías y municipios colindantes, no colapsen por el explosivo crecimiento de nuestra capital, ese que no dejan de fomentar a los cuatro vientos, sin preparar a la ciudad para lo que viene. Cuando menos que el nuevo año resuelvan el diseño, los estudios del trazo del “arco” Norte-Sur que va de la carretera a Progreso (desde el km.15 ó 20, entre San Ignacio y Paraíso) hacia la carretera a Umán, pasando cerca de Sierra Papacal, para continuar atrás de Ucú y entroncar con la carretera a Umán o en las afueras de este municipio, a fin de que se identifique a los campesinos propietarios —y también a los oportunistas que querrán impedirlo— para ir resolviendo los mil problemas ejidales y de especulación que va a generar.

De lograr ese avance en 2022, y resolver todo los conflictos, tal vez en 2023 puedan arrancar con su pavimentación y quizá en el último año de gobierno, dejar una obra útil para el desarrollo económico del estado. No basta estar contribuyendo a la explotación inmobiliaria porque acabarán muy pronto con el paraíso. ¿Se vale soñar?

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