Me gusta hacer que las cosas sucedan

 

 

A sus 33 años, la diputada local Verónica Camino Farjat se considera heredera de una carrera política que comenzó su madre en Tizimín, Verónica Farjat Sánchez, pero eso no quiere decir que no haya hecho nada por méritos propios.

–Yo no soy bebesauria –dice entre risas al escuchar la pregunta del representante de Punto Medio, durante una entrevista en sus oficinas del Congreso del Estado.

–No quiero echarme porras yo misma, eso sería vituperio, mejor que la gente se haga sus propias ideas, pero sí me siento responsable de darle continuidad a un trabajo que hizo mi madre en Tizimín, como funcionaria municipal, alcaldesa y después diputada local –cuenta orgullosa.

Eso sí, Camino Farjat no niega la cruz de su parroquia, ya que aparte de su madre, de quien conoció y vivió el contacto con la gente, también han formado su vida política dos personajes en la vida política estatal: el delegado de la Sedatu, William Sosa Altamira, y el secretario de Educación, Víctor Caballero Durán.

Con el primero, aclara, visitó cada municipio del estado y convivió y ayudó a sus autoridades a resolver los problemas de una forma “ruda”; con el segundo aprendió que la política también aprendió que la negociación es vital para conseguir buenos resultados.

Ellos fueron sus jefes en el Centro Estatal de Desarrollo Municipal (2008- 2012) y en el Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana del Estado de Yucatán, donde fue la directora general y Secretaria Ejecutiva de la comisión Interinstitucional para la Prevención del Delito, del 2012 al 2015, cuando renunció para irse a la campaña electoral que la llevó al Congreso del Estado.

 

–¿Quién es Verónica Camino Farjat?

–Una joven orgullosamente yucateca. Nací en Mérida y desde muy chica, por el trabajo de mis padres me fui a vivir a Tizimín donde pasé varios años de mi vida. Mis padres son maestros de profesión, y mi madre, Verónica Farjat Sánchez, también tuvo una carrera política.

Debido a ello, a la carrera de tu madre, que fue diputada y alcaldesa de Tizimín, ¿te sientes heredera de su carrera política?

–No soy bebesauria –dice sonriendo–. Creo cada persona se debe tomar su propio juicio, pero definitivamente sí me siento beneficiada de su carrera política, siento que hay un traslado de ese reconocimiento que muchos tienen para mi madre, herencia que más me exige hacer las cosas bien.

–¿Por qué?

–Ella me puso un estándar muy alto y los hijos tenemos que ser mejores que los padres. En ese aspecto, creo que sí soy un junior de la política, ser hija de una persona que hizo mucho bien, pues okey, lo acepto. Pero estoy demostrando que también tengo mis méritos –expresó.

–¿Qué deberíamos reconocerte los ciudadanos a ti?

–Decirlo de boca propia es un grandísimo vituperio, a mí gustaría saber cómo los ciudadanos me ven, que es diferente. Lo que sí puedo decir es que me gusta involucrar a la gente en lo que hago. Es decir, si vamos a ayudar a una persona, esa ayuda no va a depender sólo de mí, sino de alguien más.

–¿Qué nos puedes decir de tu familia?

–Mis padres ambos trabajaban y por esa razón, mis abuelos también nos cuidaban a mi hermanito y a mí. Recuerdo que mi abuelo Gilberto nos llevaba a jugar fútbol y básquet; eran tardes muy chéveres que pasábamos con él. Cada año para las épocas navideñas, nos juntábamos en casa de mis abuelos Pastor y Elsy o en casa de los tíos para celebrar nuestra posada familiar. Entre pláticas, risas y convivencia siempre nos daba la madrugada –recuerda.

–Los recuerdos de mi familia me hacen sentir un gran orgullo por haber crecido en Yucatán. De mis padres aprendí los valores del compromiso y el trabajo perseverante. Ahora, cuando digo que voy a hacer algo, no descanso hasta lograrlo –agregó.

–¿Has cumplido tus metas?

–Una de mis metas fue estudiar Derecho y lo logré. Pronto me di cuenta que a través de mi profesión podría hacer algo trascendente para mejorar mi entorno. Luego, con mucho esfuerzo pude sacar adelante mi maestría en Administración Pública y tiempo después también mi doctorado.

–¿Ha sido ésa también una de tus grandes motivaciones?

–Desde que inicié la carrera de Derecho supe que quería estar en la administración pública. Mi motivación en un principio fue mi madre, especialmente cuando fue presidenta municipal de Tizimín. Luego, más allá de su ejemplo, descubrí que estar cerca de las personas y ayudarles a resolver sus problemas es parte importante de mi proyecto de vida como mujer y profesionista joven.

–¿Dónde has trabajado, sector privado, público..?

–Mi trayectoria en la administración pública da inicio en el Centro Estatal de Desarrollo Municipal; después fui directora de Carreras en la Universidad Tecnológica del Centro en Izamal y luego dirigí el Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana, mejor conocido como el Cepredey. En los puestos que he desempeñado, siempre he procurado estar cerca y escuchar a la gente. He comprobado que el contacto personal me permite conocer las necesidades reales. Esto no sólo sensibiliza, sino que me permite entender lo que sucede y construir soluciones.

–¿Tu mayor reto ha sido el Cepredey?

–La experiencia que me dejó más aprendizajes fue dirigir el Cepredey. Los programas preventivos tienen un gran impacto para la sociedad y las familias. Fue un gran reto que pudimos superar con resultados positivos para Yucatán, generando mayor bienestar y seguridad. Me comprometí a continuar en la promoción de la sana convivencia y los valores familiares que refuerzan el tejido social.

–Ahora eres diputada local, ¿ya has cumplido tu vida política?

–Siempre he sido una persona de decisiones y respuestas rápidas y conscientes. Me gusta hacer que las cosas sucedan. Por eso he emprendido un nuevo proyecto, la candidatura para la diputación por el Distrito 3 local. Gané y he aprendido mucho desde este lado de la política. Fíjate, un ejemplo de lo complicado y maravilloso es que la gente espera que la entiendas, sumes y apoyes, pero ¿qué podemos hacer si el tema que se discute es la unión entre personas del mismo sexo? Es complicado complacer a todos, pero para eso existen las leyes, si la Suprema Corte de Justicia dice que hay que legislar, pues eso haremos.

–Muchos compañeros políticos, principalmente diputados federales, han dicho que quieren ser gobernadores. ¿Aspiras a eso?

–No estoy lista todavía para eso, me falta aprender más y más. Además, tengo 33 años.

–Pero ya hubo una gobernadora de 34 años…

–Sí, pero yo no me siento preparada y no es que las mujeres no seamos capaces. Eso es otro tema.

–¿Qué sigue, dónde te ves en el futuro?

–No he terminado mi labor, me veo trabajando por la gente, por los ciudadanos, desde la trinchera en la que sea llamada. Pero también estoy preparada para la “banca”.

 

Esteban Cruz Obando

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.