Parque Zoológico Animaya, punto de distracción en días feriados

Los andadores y la observación de la fauna silvestre que habita en el Parque  Zoológico Animaya se consolidaron como uno de los principales atractivos para las familias que aprovechan los días de descanso por el cierre de año, creando un ambiente lleno de alegría, convivencia y contacto con la naturaleza durante el último fin de semana.

Muchas familias optaron por abordar el tren “selvático” para recorrer gran parte del zoológico, mientras a lo largo del trayecto se escuchaba el canto de las aves y de algunos loros, sonidos que envolvían el paseo y reforzaban la experiencia natural y recreativa del lugar.

Desde el ingreso, las familias eran recibidas con sesiones fotográficas para capturar el momento, imágenes que posteriormente podían adquirirse como recuerdo de un paseo que, para muchos, resultó inolvidable.

De visita

Tal fue el caso de la familia Novelo Chan, que llegó en bicicleta desde su hogar en el fraccionamiento Ciudad Caucel —a unas siete cuadras del parque— para disfrutar junta de parte del día. Papá, mamá y su hijo adulto aprovecharon el recorrido como una forma de recreación y ejercicio.

“Bueno, llegamos en bicicletas desde la casa y caminamos un rato por el parque; hemos venido como unas 20 veces. Lo hacemos para caminar y hacer un poco de ejercicio, pero siempre tienen algo nuevo que ofrecer; los animales siempre nos sorprenden”, dijo Carlos, jefe de la familia.

Otras personas prefirieron subir al tren para conocer los puntos más vistosos y lejanos del zoológico, donde pudieron escuchar el rugido de algunos de los llamados “gatos salvajes” o el canto de diversas aves que habitan el parque.

Conforme avanzaron las horas, la afluencia de adultos y niños fue en aumento; todos disfrutando de ver correr a los venados, observar a los búfalos caminar con tranquilidad o admirar a la jirafa alimentándose de los árboles, mientras los más pequeños se tomaban fotografías con los animales de fondo.

“Mamá, mira, mira esos venados cómo corren para acá a la barda. Tómale una foto, mamá, mira qué bonitos están”, decía emocionado un niño a su joven madre, quien lo llevó a disfrutar del paseo.

Durante toda la jornada, elementos de seguridad privada realizaron recorridos de vigilancia en bicicleta para brindar apoyo a los visitantes y prevenir conductas inadecuadas, como arrojar comida a los animales, garantizando así un ambiente seguro y ordenado para todas las familias.

Texto y foto: Alejandro Ruvalcaba