Además de la muerte masiva de abejas, los pobladores de esta comunidad reportan enfermedades graves; aunque el glisofato puede provocar diversos daños, esta y otras sustancias se aplican sin la supervisión de las autoridades estatales y federales
Pobladores de la comunidad de San Francisco Suc Tuc denunciaron afectaciones a la salud y al medio ambiente por el uso indiscriminado de agroquímicos en la zona, situación que, aseguraron, no solo ha provocado la muerte masiva de abejas, sino también enfermedades graves entre la población.
En entrevista, el apicultor Benjamín Ye Acosta señaló que, desde 2024, cuando se registró una mortandad significativa de abejas en Campeche y Hopelchén, no ha habido avances concretos por parte de las autoridades ambientales.
Recordó que incluso se creó una comisión especial en el Congreso del Estado para atender la problemática, sin que hasta ahora se hayan presentado resultados.
Explicó que no existe una prohibición clara de los agroquímicos altamente tóxicos utilizados en grandes ranchos agrícolas, entre ellos, mencionó, el de la empresa Yibel, donde se emplean productos como el glifosato, señalado por sus posibles riesgos para las abejas y la salud humana. Afirmó que estas sustancias se aplican sin supervisión constante de las autoridades sanitarias y aseguró que en la comunidad se han detectado entre 10 y 20 casos de cáncer, además de un incremento considerable en enfermedades gastrointestinales, que atribuyen a la posible contaminación del agua.
“Los casos han aumentado de manera alarmante; vemos padecimientos en la piel, labios y estómago”, sostuvo.
Indicó que han sostenido reuniones con representantes de las secretarías de Salud, Medio Ambiente y Desarrollo Agropecuario, pero hasta el momento no se han alcanzado acuerdos concretos, mientras continúan las afectaciones a las colmenas y a la salud de los habitantes.
El apicultor recordó que desde el inicio de la protesta contra el uso de agroquímicos en Suc Tuc y el crucero de Oxa se estableció que la Secretaría de Medio Ambiente sería la encargada de vigilar la aplicación de estos productos; sin embargo, afirmó que no se han impuesto restricciones efectivas.
Finalmente, señaló que las pérdidas económicas para los apicultores han sido millonarias. En 2023 se reportó un primer impacto estimado en 12 millones de pesos, y en una segunda ola de mortandad, cuatro millones más, para un total aproximado de 16 millones de pesos en daños. Añadió que en los cultivos de maíz, sorgo y soya de la zona se continúan utilizando grandes cantidades de agroquímicos.




