Presentación del libro “Dos obras de teatro en casa” de Xhaíl Espadas

Joaquín de la Rosa Espadas

El viernes 14 de noviembre a las 7 P.M. el subdirector de Conservación y Difusión Patrimonial Josué Morelos Echeverría abrió el evento con las siguientes palabras:

Bienvenidos al Centro Cultural José Martí. El recinto se encuentra de fiesta y celebración. Hace apenas algunos días se conmemoró el Día Nacional del Libro, en honor a Juan López de la Cruz y a su natalicio, y las actividades continúan. En este marco se realizó la presentación que hoy nos convoca, una doble celebración: la efeméride dedicada al libro y el lanzamiento oficial de uno de los títulos ganadores del Fondo Editorial Municipal 2024. El libro presentado es “Dos obras de teatro en casa” de la dramaturga Xhaíl Espadas Ancona, quien fue recibida con un cálido aplauso. En el proceso de selección, el jurado destacó la capacidad autoral de Espadas y el manejo de temas de gran profundidad, cualidades que hicieron de esta obra una de las ganadoras.

La presentación contó con la participación de dos figuras del ámbito teatral: la investigadora Rita Castro Gamboa y el director de escena Ulises Vargas. Se subrayó que el libro forma parte del Programa de Fondos Editoriales del Honorable Ayuntamiento de Mérida, iniciativa que continúa impulsando la producción literaria local.

La maestra Rita Castro celebró que las instituciones culturales de la ciudad sigan apostando por la publicación de dramaturgia contemporánea, especialmente cuando se trata de autoras con una obra sólida y arraigada en la realidad local. Además, señaló que las dos piezas que integran Dos obras de teatro en casa parten del espacio doméstico, pero lo transforman en un territorio de reflexión, memoria y resistencia. En ambas aparecen mujeres que habitan el tiempo a su manera, que dialogan con el pasado sin renunciar al presente y que invitan a repensar el hogar no como un lugar de encierro, sino como un espacio de persistencia. La primera obra, Manuelita, alma de mis amores, recupera la correspondencia real entre los bisabuelos de la autora. Si la historia oficial los ha retratado como intelectuales y figuras políticas, la dramaturgia revela su reverso íntimo: la casa donde se escriben las cartas, donde se atraviesa la enfermedad y donde la espera se convierte en una forma de amor y soledad.

La autora explicó que el proceso de escritura implicó una investigación familiar y documental minuciosa. Las cartas que datan de la segunda mitad del siglo XIX exigieron distintos niveles de lectura: descifrar la escritura manuscrita, comprender expresiones de época y ubicar a las personas dentro de un entramado complejo. Actas oficiales revelaron historias marcadas por pérdidas y duelos difíciles de imaginar. Lo que inició como una obra pensada para dos actores terminó convirtiéndose en un universo escénico poblado por múltiples personajes. 

Rita Castro menciona que este proceso permitió a la autora integrar una genealogía y establecer un vínculo con mujeres que no conoció directamente. A partir de este material, Xhaíl Espadas reconstruye la vida cotidiana de una mujer que espera, escribe, cría a sus hijos y sostiene un hogar mientras su esposo participa en la vida política del país. El contexto histórico resulta clave, pues se trata de un periodo en el que México se encontraba en pleno proceso de consolidación como nación independiente.

La académica sugiere que la obra permite acceder a un ámbito poco explorado: el espacio familiar de quienes protagonizaron la vida pública. Mediante una estructura circular, las voces se llaman unas a otras, se repiten y se corrigen. En ese movimiento del lenguaje se construye una genealogía de mujeres unidas por la memoria y la costumbre. Las cartas se convierten en el corazón escénico de la pieza, como un intercambio entre distancia y deseo, entre lo público y lo íntimo, donde lo histórico se entrelaza con lo simbólico.

Aparecen figuras como Don Nicolás y la alegoría de Doña Política, que representan el poder y la mirada masculina sobre la vida pública. Castro Gamboa comenta que la segunda obra del volumen “En casa” se sitúa en otro tiempo, pero respira el mismo aire: el de la memoria femenina y el linaje. Aquí la historia no se construye a partir de cartas, sino de ecos. En escena conviven varias generaciones de mujeres cuyas voces se entrelazan. Todas habitan la misma casa, donde pasado y presente se superponen. “Dos de teatro en casa” ofrece una mirada a una parte de la historia que ha permanecido al margen del canon dominante y restituye, desde la escena, la voz de las mujeres que sostuvieron la vida cotidiana. La memoria íntima se transforma así en materia teatral y la casa se reafirma como espacio de resistencia, afecto y permanencia dentro de la dramaturgia contemporánea yucateca actual.

Entre el público presente se encontraba la investigadora María Teresa Herrera Albertos, quien ayudó con documentación y datos para poder realizar ambas obras de teatro que integran el libro.